El 1 de mayo de 2013, a Radio Bio-Bio de Chile, declara que “ya está descartado que murió de caquexia, murió de un paro cardiaco producto de una inyección. ¿Qué contenía esa inyección? Ese es el misterio”.
El 1 de mayo de 2013, a Radio Bio-Bio de Chile, declara que “ya está descartado que murió de caquexia, murió de un paro cardiaco producto de una inyección. ¿Qué contenía esa inyección? Ese es el misterio”.
Dworkin creía en el deber de interpretar la ley. Un heredero de las reflexiones sobre la “common law” que puso la dignidad en el centro de su sistema moral. Sin embargo, Dworkin no era un conservador. Entendió la dignidad como autoafirmación no como sacrificio. Dworkin creía que tenemos el deber de vivir bien.
El viaje del escritor resulta entonces tanto un desplazamiento físico hasta el país de su madre, como al laberinto de sus sentimientos y recuerdos personales. Cuanto más penetra en el Líbano, más se atraviesa él mismo. Es un movimiento territorial y emocional a la vez, material y espiritual. Y entre tanto, un escenario histórico que nos sitúa a quienes no conocemos el lugar ni su pasado: “Entiendo por qué se dice que en ninguna otra parte sobrevive la antigua tradición de la hospitalidad oriental como en Líbano. Las palabras salen atropelladamente; los más viejos me tocan, me oprimen ambas manos, me besan con júbilo en las mejillas, me ofrecen uvas y hay quien me las lleva a la boca.”
Llegué con dos maletas dos días después de mi cumpleaños. Se me ocurrió que era buena idea aterrizar en Nueva York un día antes de empezar clases. Corrí por toda la ciudad para conseguir desde sábanas hasta una cuenta de banco. Y un ventilador, porque era primero de agosto y estábamos a 40 grados. El [...]
Subimos por crater y cruzamos océano. En la oscuridad de las calles interiores del Pedregal, el grito de los de adelante corría como un eco que alcanzaba a los de atrás: “Topeee, toopee, tooope. Coladeraaa, coladeeraa, coladeeera”. Era la noche del Día Internacional de la Bicicleta. La cuenta era de 149 personas convocadas por una [...]
Los extraño a todos. Al burócrata que reniega de su estirpe y que consume horas enteras, sentado, rumiando para sus adentros la desgracia de ser uno mismo con su sillón de plastipiel. Primer centauro para una mitología actual.
Ella apuntó el índice a la página y dijo “Pues sí, pero eso no es un retrato de la persona sino de una clase, y un retrato no muy fidedigno, sino uno que esa clase quiere mostrar con sus objetos y sus disposiciones”. No me quedó más que asentir a sus palabras. Pasó otro segundo silencioso, éste más bien relajado y de reflexión.
El año llega a su fin y hemos decidido compartirles diez notas y registros personales que hayan sobresalido en el año 2011 (sea por número de lecturas, comentarios, por su capacidad de polémica o por contribuir a la definición de la identidad del blog). Es una lista hecha por los lectores y los autores que [...]
Estaba tendido sobre el pavimento, rodeado de oficiales de policía. Parecía que observaba todo desde dentro de una pecera: mi alrededor era lento y deforme y los sonidos opacos y lejanos. Quería contestar lo que me preguntaban y averiguar qué había pasado, pero no podía. Mi cabeza y espalda se sentían desproporcionadamente grandes y calientes del lado izquierdo, pero los palpé y lo único inusual era un profundo adormecimiento general y la sangre en mi oreja izquierda.
En 1924, Aldous Huxley tenía 30 años y ya llevaba casado cerca de cuatro con María Nys. En algún momento de ese año, Huxley debió haber abierto un cobertizo o una maleta y encontrádose con un tesoro de juventud, algo más que un simple objeto preciado. Era un sombrero de ala ancha, muy ancha, que [...]