La onomatopeya es una figura retórica de dicción y más precisamente un ícono acústico, pues aspira a convertirse en traducción oral y/o escrita de los ruidos. Por su condición de fonema mimético, Saussure excluyó a las onomatopeyas del estatuto arbitrario del lenguaje humano. Y este sigue siendo el criterio filológico actual.