julio 1, 2011

Los 10 peores momentos de mi vida: palabra chacal

Escrito por Maira Colín

Después de mi cumpleaños, he recordado los 10 momentos en los que me he sentido peor que popó. La verdad es que la mayoría, hoy, me dan más risa que otra cosa, pero en su momento fueron acontecimientos non gratos.

10. Mi mamá no me dejó ir al concierto de Guns N´Roses:

¿Qué explicación le das a una persona de 14 años, con promedio de 9.8, sin adicciones aparentes, que no puede ir al concierto de su grupo favorito del mundo mundial? Por supuesto, ninguna. Así que mi madre tuvo a bien decir quién sabe qué cosas que a mí me hacían sumergirme en un mar de lágrimas y deseos asesinos propios de la adolescencia. Ahora escucho las reseñas del concierto y sé que no tuvo nada de espectacular pero ¡coño! ¡qué nivel de control maternal innecesario!
(Aquí el video que uso para consolarme)

9. El día que mi ex de la secu me presentó a su nueva novia:

Este sí es de no mames porque Enrique, quien tenía la cara llena jiotes (según mis padres), no sólo estaba dientón, ojón, con ojeras inmensas y una actitud de “estoy muy cabròn”, sino que era uno de los más burros de toda la secu; tenía los dientes chuecos, ya en un pedo que dice uno “esto ya no es sexy como la Arquette o la Salgierio” y, según él, se dejaba el pelo largo para verse más acá, pero la verdad es que tenía unas greñas terribles (mis amigos de la secu no me dejarán mentir). El asunto es que Enrique y yo cortábamos y regresábamos cada cinco minutos. Yo torturaba a mis mejores amigos de ese entonces con mamadas irreales como espiarlo en su casa; seguirlo cuando salía con sus papás; llamar en las noches y que yo estuviera en el otro auricular, entre otras tantas cosas que, gracias a dios, uno ya puede hacer por Facebook. Bueno, pues cuando este grandísimo cabrón entró a la prepa, empezó a andar con Mitzy, la más nerd y cachetona de toda la secu (me ganaba en los dos rangos, o sea que ¡imagínense!). Pues bien, este par de retardados se arrejuntaron en primero de prepa y yo lloré y lloré y lloré y lloré y lloré inconsolablemente. Mi fantasía de hacer el amorts con él mientras escuchábamos You could be mine (sí, otro freak fan de Guns), jamás podría realizarse, tssssssssss, saleeeeeeeeee. ¿Qué pasó con esa gente? Mitzy cortó a Enrique tres meses después y se embarazó. No sé qué haga de su vida. Enrique tuvo su primer hijo como a los 19 años, tiene un café internet en la colonia donde vive mi mamá y cada que paso enfrente me tapo la cara onda “sin flash, por favor”, pa que no me salude y yo me muera del oso conmigo misma.

8. EL día que me hice una prueba de embarazo y pensé que era positiva:

Tenía 22 años y me faltaba un año para acabar la universidad. Vivía con un megapelmazo con el que siempre me la pasaba peleando; ya saben, el clásico tipo que fue un nerdazo pero que eso de lo laboral nomás no se le dió, así que vivíamos -más o menos bien- porque yo trabajaba y sus papás lo seguían manteniendo. Bueno, pues un día su mejor amiga le habló para decirle que estaba embarazada AÚN TOMANDO PASTILLAS. Shit! nosotros acabábamos de tener rollo y yo tomaba pastillas, pero si la amiga se había embarazado, uta, ¿qué nos podía salvar a nosotros? Total, el día que me tenía que bajar llegó y nada. Pasó un día, dos, tres, cuatro y para el quinto mis nervios estaban al máximo. Jamás me había hecho una prueba de embarazo antes, así que fuimos a la farmacia y seguí las instrucciones…según yo. La raya se pintó de un color magenta indefinido y yo me puse a gritar y a llorar como loca. El tipo empezó a llorar conmigo y todo fue terriblemente patético. Cuando tuvimos un poco más de cordurara, revisamos la prueba con detenimiento… nunca cerré bien el adminículo, así que ese resultado se podía interpretar como: No sea pendejo y lea bien las instrucciones. Nos disponíamos a ir por otra prueba a la farmacia cuando me empezó a bajar porque, claro, yo usaba pastillas…

7. El día que mi hermana me puso el ojo morado:

No sólo mi hermana es casi tres años más chica que yo sino que pesa como 20 kilos menos. Eso no fue razón suficiente para que la asesina en serie que lleva por dentro me pusiera un ojo morado en una de nuestras tantas peleas sin ring de gelatina y sin bikini. Al otro día fui a la prepa con los lentes oscuros de mi papá y una de mis amigas -a la que su mamá se la puteaba muy machín- me dijo: ¿que, tú también agarraste a alguien a ojazos? Nos reímos y pude salvar el día no sin antes recibir varios comentarios de fresas y mirreyes, quienes sospechaban que “Uñas de satán” (o sea, yo) se había madreado a alguien en la calle.

6. El día que mi mamá me cacheteó enfrente de mis amigos de la secu:

Mi mamá odiaba que me quedara a echar la chorcha después de la salida de clases en la secu, sin embargo, para mí era el mejor momento del día: echar el helado, la viboreada, el cigarrito, el beso, el fajecín chaquetón, etc, etc, etc. Mi madre ya me había amenazado con que si se me ocurría llegar otra vez tarde a comer, me iba a salir a buscar y me iba a llevar de las greñas a mi casa. Yo pensé: Ay, ajá, sí. Y ¡tómela! que un día me la cumplió. La vi caminar de lejos: yo estaba de la mano con el Enrique que les cuento; la miré desafiante, onda “¿pos tú que traes?” y, de pronto, cachetadón a la jeta. Tooooodoooooos mis amigos se quedaron así de “no mames”. Por supuesto que cuando llegué a mi casa pensé que nunca más regresaría a la escuela…

5. El día que me asaltaron en un taxi pirata:

Ahí andaba yo con el pelmazo ese de la prueba de embarazo cuando salimos de un desfile de modas en la Condesa; nos disponíamos a ir a mi casa a ver una peli y tuvimos la genial idea de parar un taxi en la calle. Bueno, el taxi nos cuasillevó a nuestro destino y afuera de mi casa, que se suben dos pendejos vestidos de traje y que nos secuestran. Nos quitaron todo, nos amenazaron con hacernos cosas terribles y nos botaron cerca del metro Oceanía. Cuando nos bajaron, nos pidieron que no voltéaramos y, por primera vez, agradecí que mi abue viviera en un barrio rudo porque identifiqué dónde estábamos y qué debíamos hacer. Lo que más me dolió de aquel día: que me robaran mi primer celular. Tenía 2 semanas de haberlo comprado. Era iusacell y siempre me he preguntado si ese asalto no fue planeado por Don Carlos…

4. El día que un pendejo que recogí de un antro nunca más contestó:

Imaginen la escena: el jacalito, 4 a.m., reggaeton a todo volumen y Maira sola neceando porque se quería quedar a seguir reventando mientras sus amigos ya se iban. Maira sale a fumar un cigarro y un fulano se acerca a prendérselo. Bailan reggaeton duro y pa las románticas reggaeton suavecito. Él le pide el teléfono y ella accede. Y de ahí siguieron casi 5 meses de intensidad absurda y total. Él se fue a Europa a seguir su vida sin avisar que le iba a dar el cortón y Maira, lloró y lloró y lloró y lloró… y ahora este retardado escribe en este blog, así, impunemente.

3. El día que me di cuenta de que no todo mundo piensa que escribo chido:

Sin mayor explicación…

2. El día que me dijeron que mi papá tenía cáncer:

Creo que no hay mucho que argumentar aquí, sólo que justo en el momento en el que me lo estaban comunicando al fondo sonaba I´ll fly with you de Gigi d´Agostino, lo cual crea un ambiente todavía más de la verga a mi recuerdo porque esa es una de las peores canciones de la historia de la música.

1. El día que se me cayeron los calzones en la primaria:

Yo traía unos Baby creysi bastante cansados. Salimos a jugar Ladrones y policías en el receso y Bayenny (una gorda llamada Jenny Marina), me agarró de la falda y me jaló el calzón, reventando el resorte de mi ya gastada prenda interior. A mí se me hizo fácil ir a amarrarla al baño. De regreso a clases, como jefa de grupo, la maestra me pidió que repartiera un material en todo el salón: yo, orgullosa, tomé el bonche de hojas y me dispuse a repartir los ejercicios plasmados en esténcil cuando a mitad del aula sentí que el nudo de desabrochaba; me apresuré para que no pasara lo que sospeché podía pasar. Y justo en el último lugar de la última fila, ¡verga! calzones abajo. Lo peor es que nadie se había dado cuenta hasta que un niño de esos horibles y burros y que se sientan hasta atrás gritó: ¡¡¡¡¡Se le cayeron los calzones!!! y esa fue la primera vez que vi terminada mi vida en sociedad…

@mairacolin


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100 comentarios a “Los 10 peores momentos de mi vida: palabra chacal”


  1. SylviaSoll
    Twitter: SylviaSoll

    Muy bueno… me identifiqué con varios!


  2. elias

    Como que te quedaste atorada en la secundaria. Y escribes como chava de prepa. Ya supéralo.


  3. maira

    Y aquí un comentario que comprueba el número 3 de la lista…


  4. javier

    bueno, en ocasiones hacer tu vida publica alimenta la egoteca. ¡suerte¡ la verdad tienes buena narrativa.


  5. Héctor..

    Qué cagado… Hay que tener valor para la autoexposicion… Pero, la neta esta chingón que te digan uñas de Satan… a hueeevo… SI yo hubiera tenido un sólo apodo chingon… peeeero… josdesuputamadre… uno es putamente cruel cuando es morro… Me reí mucho…


  6. gisela

    Jajajaja a mi si me dieron risa, pobre de ti, seguro q nadie nos salvamos de una q otra.


  7. Patricia

    Creo que a veces de muy jóvenes, especialmente en edades entre la secundaria y prepa, suelen ocurrirnos semejantes historias por ser las primeras experiencias de nuestra vida ” disque adulta”. Pero aun a mi a mis 32 años, me siguen pasando cosas inverosímiles que aun me causan mucha risa y oso. Me gusto este artículo, en verdad me reí.


  8. hectoremmanuel

    Hola, me ha parecido muy buena tu entrada, me causo mucha risa, me recordo esas epocas de secundaria, espero algun día escribir mi top ten de este tema en mi blog. Saludos. Muy buenas varias entradas.


  9. rebeca cuellar hernandez

    jajajaja q chido lo d los calzones eeeeee


  10. berenice valerio ortega

    usa tus xcalzons mas ajustados amiga jejeje