junio 17, 2013

Crónica de la anti turista. El día en que hice todo lo que me dijeron que no hiciera en Ciudad de México

Escrito por Francisca Gómez Montecinos
Suspiro en taxi

 

Nunca se toman taxis en la calle. Si los tomas, nunca de noche. Tampoco lloviendo (aquí algo sucede con la lluvia que transforma todo tipo de comportamiento automovilístico). Todas estas, son indicaciones para un turista común al llegar a Ciudad de México.  La anti turista las escuchó, pero a medias.

La anti turista viene de Santiago, capital de Chile (jaguar de Latinoamérica, recuerde), no se saca fotos en los monumentos, ni le importan las visitas guiadas en museos. La anti turista cree en realidad que el turismo es para los gringos y para los chinos con cámaras de foto. Viaja en metro, va al cine, al teatro  y al supermercado. La anti turista escucha, observa, confía y cree que las capitales son todas iguales.  Lo que no sabe es lo que puede pasar el día en que hace todo lo que le dijeron que no hiciera en una de ellas.

La puntualidad como factor esencial del turista

Todo empezó mal. Ir a ver la lucha libre mexicana nunca fue una buena idea. Si no eres realmente un conocedor del tema, es netamente un panorama para extranjeros con ganas de entender la dinámica de las máscaras folklóricas y con alta probabilidad de querer comprarse una.  Sin embargo, la anti turista es flexible y quiso ir a ese espectáculo (lo que quería en realidad era una máscara).

El segundo error de aquel día fue ser impuntual. Si quieres jugar a ser turista, debes llegar a la hora. Todos los acontecimientos probables al ir con los minutos justos en una ciudad que no conoces, se transforman en un riesgo. Como no esperar al taxi de sitio que iba retrasado por la lluvia (y porque era quincena y porque  era viernes, según la telefonista del radiotaxi).

Eran las 20:00 horas y la apurada anti turista decidió tomar un taxi en la calle. -¿Para dónde va?  -A la Arena México, en la Colonia Doctores.

-¿Por dónde nos vamos?   Como la anti turista no ve mapas, no sabe donde queda. Tercer error.  Luego de dejar la decisión del camino en las manos del sabio taxista, se le advierte que por la lluvia, la quincena  y por ser día viernes, todos las rutas estarán colapsadas. El señor conductor dice la verdad, lo estaban.  Lo que no sabía es que iba en la ruta equivocada.

 No tener celular te hace más libre. Dicen 

Cuarenta minutos arriba del taxi. Por la ventana se ve una calle grande y una interminable fila de autos. El taxímetro  marca 80.00 pesos. Las historias del taxista ya no son interesantes, al contrario, ahora parecen extraños relatos. La anti turista tiene su celular chileno en la mano. Pero no sirve, no usa, para qué. Para ver un mapa por ejemplo.  No está nerviosa y confía aún, aunque cada vez menos.

Media hora después (1 hora y 20 minutos desde la subida al coche), el taco parece desaparecer, el conductor ya no habla, las calles son absolutamente desconocidas, pero la anti turista aún cree que van en dirección a su destino.

El taxímetro marca 150.00 pesos y el taxista dice estar en el lugar. Pero aquí, no hay luchas. -Usted me dijo Arena Ciudad de México. -No, dije Arena México. A las luchas. -Pues se equivocó entonces.

-No me equivoqué. Pero no se preocupe, aquí me bajo.   La anti turista planea bajar, pero el auto acelera.

-Yo la voy a llevar a donde va, nada más nos devolvemos por donde  veníamos, luego a la izquierda y luego luego está.

Ese es el momento en que pasan por la mente tres opciones: tirarte por la ventana, pegarle al conductor y tomar el  control del taxi, o no hacer ninguna de las anteriores y quedarte inmóvil ante la cantidad de pensamientos que aparecen  dándote a conocer las infinitas posibilidades de cosas que podrían pasar adentro de ese taxi. La mayoría de ellas nada buenas.

La anti turista descartó tirarse por la ventana por el hecho de ir a más de 80 kilómetros por hora. No sabe manejar, por lo tanto, tampoco podría pegarle al taxista y robar el control. No quedó otra opción que la tercera. Para un buen turista, de los chinos con cámara de fotos, por ejemplo, existiría una cuarta posibilidad: llamar por teléfono a alguien. Pero en esta historia no hay celular.

 El factor suerte  

Dos horas sentada en el taxi: infinitas miradas por la ventana hacia calles desconocidas (y a esas alturas tétricas),  quejas sin respuesta hacia el conductor y el taxímetro marcando 200.00 pesos. -Ya vamos a llegar, señorita.  Mentira, nunca llegaríamos, era hora de planear un escape. La imagen de fondo eran calles vacías y obscuras. No se ve un Oxxo, un 7eleven, un almacén o una casa con luz prendida. Nada.

Antes de que la desesperación invada todo tipo de pensamiento hay que acordarse de la racionalidad y pensar.  Para la anti turista fueron 30 segundos en los que vio un hotel, se lanzó del coche y no miró hacia atrás.

Después de abrazar al guardia del Hotel Lepanto durante dos minutos seguidos, la anti turista contó su historia y  pidió el teléfono.

Usted está en la Colonia Guerrero.   -Oiga, ¿usted fuma? -Sí.

-Vaya a fumarse un cigarro para que se tranquilice, tuvo suerte, pero  para la otra tiene que tener más cuidado, acuérdese que es Ciudad de México y bueno, a los turistas les pueden pasar estas cosas.

La anti turista volverá a escuchar eso cada vez que cuente su historia: “tuviste suerte, es Ciudad de México”.  ¿Tan así? La anti turista desconfía, cree que a todo el mundo le puede pasar y que a ella, le pasó efectivamente por parecer una turista.


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134 comentarios a “Crónica de la anti turista. El día en que hice todo lo que me dijeron que no hiciera en Ciudad de México”


  1. Luis

    Ni divertida ni interesante la anécdota. Equis total.


  2. Paola

    Ni yo, que nací aquí hace 35 años me atrevo a ir sola a las luchas, vaya, ni al centro. Me da un poco de risa lo naïve que puede ser una persona que se siente ciudadana del mundo… como el típico hipster mexicano que va a Paris y se mete a los barrios peligrosos para poder contarlo. Solo eso, para poder contarlo con aires de suficiencia.


    • Fabiola

      ¡Bine Paola! Tienes razón. Y a mí me pareció taaan familiar la historia que incluso siendo del D.F., te encuentras con taxistas (hombres) que se pasan de listos. Lástima que a Luis el de arriba, le pareció “x” la historia.


  3. Barf

    Pues qué patético, Paola. Las luchas están a dos cuadras de la colonia Roma, a una de Chapultepec y no es una zona que implique en lo absoluto un peligro inminente. Mucho menos el centro. Y respecto a la turista: Si estaba en la Guerrero y venía del rumbo de la Arena Ciudad de México, lo más probable es que el taxista en efecto estuviera en ruta hacia la Arena México, y más si entró por la Guerrero, para cortar un poco el tráfico infernal de Vallejo/Guerrero y eventualmente Bucareli.

    En fin: la antiturista debiera ser menos arrogante y tener a la mano un mapa -o cuando menos un gps- que para eso sirven. Y la comentarista nacional que le tiene miedo a su ciudad -y luego le llama naive a la antiturista- debiera leerse tantito y entender que la vida real no tiene niñeras ni se puede viajar por ciudad con perro guardián todo el tiempo. Simplemente hay que evitar los titubeos y saber a dónde se va. Como en todos lados.


    • Fabiola

      Yo leí que ella le dijo Arena México, no la Arena de la Ciudad de México. Y es cuando los taxistas se alquilan porque conocen la Ciudad. Por donde le vea uno, se pasó de listillo.


    • Bubulubu

      Este barf debió ser el taxista que la llevaba.


  4. osca zamora rojas

    Buena historia, solo que por mas de2horas no cobra200 pesos,es una observacion


  5. Naye

    Yo también creo que tuvo suerte, pudo contar su historia, hay quienes no la cuentan sean ciudadanos locales o turistas.
    Tuvo suerte que no le tocara uno de esos taxis que “sólo se abren por fuera” ya que les arrancan las manijas o les ponen el seguro para niños para que los pasajeros no puedan bajarse. De verdad que tuvo suerte.


    • Fabiola

      Tienes razón Nayeli, a mí en lo personal no me gustan esos taxis en los que solo el conductor tiene control del vehículo. Pero a la fuerza, si se abre el seguro porque se abre! Ya lo he hecho.


  6. Ricardo Aqquino

    Algo falso. Relato pedorro, ni siquiera emociona. Camine por esas calles mil veces, nunca paso nada. Habra que saber que cada lugar de esos tiene su metro a cuadra y media de distancia, asi que si es tan ciudadana del mundo bien pudo haberse subido al metro. Falso en percepcion, mejor suerte para la otra.


  7. vaneida

    Esto me sucedió en mis vacaciones en Chile.Es algo muy triste y desesperador.


  8. Yorge de Burgos

    El relato me parece interesante y angustiosamente macabro. Vinculando la historia con algunos de los comentarios expresados aquí, me doy cuenta de la degradación moral y social que los citadinos han llegado a padecer, sin siquiera darse cuenta, en estos tiempos. Y es que afirmar que el cuento no es más que una historia plana, “normalita” …de lo más común, es algo que no tiene madre, pues si observamos bien (atentos, con los ojos, la mente y la sensibilidad abiertas) la vida de la anti turista es lo que se encuentra en juego. ¿acaso es necesario que otra cosa más se ponga en en juego para que la historia se vuelva “amena”…”interesante” ….”in”? Que bárbaros, pensé que los “urbanos” andaban medio deschavetados en las grandes ciudades, pero encontrarme con este desprecio hacia la vida de las personas, es algo que, repito, no tiene madre. Y saco otra conclusión de este cuentillo: los mexicanos, y en especial los “citadinos” tienen exactamente la dosis de violencia que se merecen, así como las autoridades e instituciones corruptas que los gobiernan. No se quejen de algo que como Tarantino….. disfrutan!

    La verdad no peca pero incomoda.

    Muchos saludos.


    • Bubulubu

      Tu texto es incluso mucho mejor explicado de lo que lo pensé, pero a esas mismas conclusiones llegué, se les llega a hacer tan normalita esta situación para quién está inmerso en el excremento que ni viviéndolo les aturde.


  9. Yorge de Burgos

    El relato me parece interesante y angustiosamente macabro. Vinculando la historia con algunos de los comentarios expresados aquí, me doy cuenta de la degradación moral y social que los citadinos han llegado a padecer, sin siquiera darse cuenta, en estos tiempos. Y es que afirmar que el cuento no es más que una historia plana, “normalita” …de lo más común, es algo que no tiene madre, pues si observamos bien (atentos, con los ojos, la mente y la sensibilidad abiertas) la vida de la anti turista es lo que se encuentra en juego. ¿acaso es necesario que otra cosa más se ponga en juego para que la historia se vuelva “amena”…”interesante” ….”in”? Que bárbaros, pensé que los “urbanos” andaban medio deschavetados en las grandes ciudades, pero encontrarme con este desprecio hacia la vida de las personas, es algo que, repito, no tiene madre. Y saco otra conclusión de este cuentillo: los mexicanos, y en especial los “citadinos” tienen exactamente la dosis de violencia que se merecen, así como las autoridades e instituciones corruptas que los gobiernan. No se quejen de algo que como Tarantino….. disfrutan!

    La verdad no peca pero incomoda.

    Muchos saludos.


    • Fabiola

      Es una lástima leer siempre comentarios destructivos hacia la gente de la Ciudad. Tengo la sensación de que ha caído usted con la peor gente que vive en esta Ciudad, o sea, los chilangos: (gente de los estados, que viene a “joder”, digo, a vivir, radicar a esta ciudad). La gente que hemos nacido aquí desde generaciones, amamos nuestra ciudad y a pesar de todo, se les da hospitalidad y buen recibimiento. No sé de donde venga, pero creo que no sabe leer bien, si se da cuenta la mayoría de comentarios que minimizan la nota, son hombres. La mayoría de los autores de ese tipo de tranzas o crímenes. Los gobiernos corruptos están hechos por hombres, y no es nada nuevo, este comportamiento es de siglos y México no es el único país con corrupción, incluso en los de primer mundo. Le dejo un citadinísmo saludo.


      • Indistinto

        Si naciste en el D.F. eres chilango. No cambies el verdadero significado.


  10. Efren Moran

    Y ahora el anunciante, que nada tenía que ver con el ambiente me dio la rara sensación de ser un hombre que nada tenía que ver con nada. Pero la cara sí tenía que ver con la voz. Era muy blanca, muy grande en comparación con el cuerpo casi infantil y excesivamente bien vestido. Un diamante en la corbata pero ningún anillo en los dedos manicurados. Cuando sonreía, mostrando fuertes dientes de caballo, los labios se adelantaban para formar un círculo perfecto.


  11. Joaquin

    Querida anti turista wannabe… una anti turista real no pide taxi, toma el metro, una anti turista real sabe a donde va, se ubica en el espacio y no se deja embaucar por un taxista, una anti turista real no se asusta dentro de un taxi ni sale corriendo a lloriquear al primer hotel que encuentra… la gente tiene muchas telaranas en la cabeza con respect a la ciudad de Mexico y este relato solo las alimenta… una anti turista no hace ese tipo de comentarios


  12. Shawn Z. Campbell

    Se entiende claro que sólo podrán alcoholizarse los turistas, pues salvo algunos cancunenses, para la gran mayoría no le es posible consumir en los restaurantes u hoteles de la zona de playas.


  13. Rodrigo

    Pues yo acabo de regresar a vivir para aca , despues de haber vivido 14 años en Guanajuato, y lo que he aprendido es que la tranquilidad es la clave para moverse aqui, pues por ridiculo que suene , parece que los delincuentes huelen el nerviosismo y lo presienten. Yo ando en el metro y las combis a horas avanzadas de la noche y lo hago con la tranquilidad de quien sabe a donde va y como llegar, lo mas importante es planear todo tu recorrido antes de salir…


  14. Luz

    Aquí lo importante es que se ahorró $200 pesos muy buenos hahahaha


  15. Bilha

    Esto es de verdad una muy mala manera de abordar el turismo no tradicional. Más que turista, la chica que narra la historia parece simplemente ser una persona de muy poco mundo, haber viajado poco y ser bastante inmadura.
    La gente que viaja sabe manejarse en las diferentes situaciones.
    De verdad ésta crónica deja mucho que desear del autor y del editor de este espacio.


  16. Filuz

    Creo que el cuento esta muy dramatico, nunca esperemos que nos va a pasar lo peor, solo tomemos precauciones estoy de acuerdo con varios comentarios “tomar el metro” es lo mas facil y confiable. En Las Vegas un taxista argentino me trabo paseando por todos lados para llevarme al aeropuerto que estaba a 5 minutos, pero yo dude le dije que no sabia que tan lejos estaba el aeropuerto etc pague 60 dolares cuando llegue al aeropuerto y vi un mapa me moleste muchisimo por haber sido tan miedoso y debil. Siempre hay que hablar muy seguros de uno mismo


  17. Nancy Y. Richard

    Se entiende claro que sólo podrán alcoholizarse los turistas, pues salvo algunos cancunenses, para la gran mayoría no le es posible consumir en los restaurantes u hoteles de la zona de playas.


  18. Violet I. Rojas

    Y ahora el anunciante, que nada tenía que ver con el ambiente me dio la rara sensación de ser un hombre que nada tenía que ver con nada. Pero la cara sí tenía que ver con la voz. Era muy blanca, muy grande en comparación con el cuerpo casi infantil y excesivamente bien vestido. Un diamante en la corbata pero ningún anillo en los dedos manicurados. Cuando sonreía, mostrando fuertes dientes de caballo, los labios se adelantaban para formar un círculo perfecto.