abril 19, 2013

Las palabras más antiguas del mundo ¿sobrevivientes improbables?

Escrito por Mario Arriagada Cuadriello

 

Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

Génesis 11.1

Las lenguas decaen. Las palabras van desapareciendo, sus moldes morfológicos y sus asociaciones semánticas van mutando paulatina o súbita y accidentalmente; finalmente, terminan por ser sustituidas por otras. Por eso se argumenta que para cada lengua hay una cortina de tiempo a partir de la cual ya no se puede seguir rastreando hacia atrás, hacia los orígenes. Generalmente se calcula que, dependiendo de la lengua, ese límite “reconstructivo” de la lingüística linajuda y “científica” ronda entre los 3 y los 6 mil años desde nuestros días. Sin embargo, más allá de ese punto, lo que sí se puede hacer es especular. Una manera de comenzar las especulaciones sobre lo que hay más allá de la cortina del tiempo es comparar lenguas inconexas y buscar las coincidencias, tratar todas las lenguas (sea purépecha y seri o chino e inglés) como si fueran variaciones de un mismo antecedente y buscar aquellas palabras que pudieran ser cognados, palabras con mismo origen etimológico, pero con distinta evolución fonética. Y tomar estas palabras como antecedente de un mismo lenguaje aunque esa relación sea mera casualidad.

En otras palabras, a partir de ubicar características comunes, se pueden formular hipótesis sobre cuáles podrían ser las palabras comunes más antiguas del mundo. Y, a partir de sus variaciones, se puede imaginar una raíz lingüística para cada una de ellas.  Raíces que quizá hayan sobrevivido en muchas de las lenguas que cubren el globo, pero no en todas. Así es como se ha intentado reconstruir un lenguaje que, aunque hipotético, sería el gran ancestro común. La lengua que habría  acompañado las migraciones de salida desde el continente negro. No sería la lengua más antigua del mundo (ese honor parece ser de las lenguas cliqueantes de los Khoisan que quedaron asiladas en la gran sequía de hace 130 mil años), pero sí podría ser el idioma compartido más antiguo de todos. Un idioma ancestral más allá de la cortina de tiempo conocida como familia indo-europea, mucho más allá. La lengua que se hablaba antes, mucho antes, de Babel. Una lengua hipotética y polémica a la que se le ha denominado el proto-sapiens o el proto-humano.

Esa especulación tiene lógica pero siempre habrá quien diga que no hay manera de probarla y que- quizá- ni siquiera hay un origen común. Que también hay evidencia de que hubo múltiples orígenes. Sin embargo, hay dos razones que justificarían -cuando menos- el valor epistémico de buscar una lengua original. La primera es que salvo en las mega urbes cosmopolitas del siglo XX, suele y solía haber una correlación muy fuerte entre grupos genéticos y grupos lingüísticos, y la genética ha confirmado que todos los homo sapiens venimos de un sólo linaje monogenético, no de varios. Esto acrecenta la posibilidad de  que hayan existido una serie de palabras que todos compartimos alguna vez hace aproximadamente 100 mil años. La segunda es que la lingüística no es una disciplina aislada y, aunque una lengua hipotética que podría estar basada en gran cantidad de falsos cognados, en etimologías espurias, podría ser un buen punto de origen para que, luego, otras disciplinas ciernan unas pocas palabras originarias con evidencias de otro tipo: psicológicas o de corrientes distintas como el intuicionismo verbal o la fisiología del lenguaje.

Uno de los esfuerzos más célebre de reconstrucción lingüística es el del proto-nostrático, un antecesor hipotético de la familia indo-europea. Esta proto lengua comenzó a ser reconstruída por los lingüistas rusos Illich-Svitych and Dolgopolsky. Una macrofamilia de lenguajes que incluye muchas otras lenguas euroasiáticas como las urálicas y que quizá haya existido hace 15 mil años aproximadamente. Su diccionario de etimologías fue revisado por Allan Bomhard quién redujo la lista de etimologías “fuertes”. Se puede ver un documental sobre este proto lenguaje donde también participó el célebre linguista Joseph Greenberg.

Tomando en consideración todas estas complicaciones ¿se podrá rastrear proto lenguajes aún más antigüos?  ¿habrán sobrevivido algunas palabras o raíces de aquellas palabras usadas por los cazadores recolectores de hace 100 mil años? Hay una lista de dudosos candidatos hecha por Merritt Ruhlen y John Bengtson, los principales defensores de esta hipótesis lingüística.

Lengua ¿Quién? ¿Qué? Dos Agua Uno /
dedo
Brazo
(1)
Brazo
(2)
Curva /
rodilla
Pelo Vagina Olor /
nariz
Proto-humano *ku *ma *pal *akwa *tik *kanV *boko *buŋku *sum *putV *čuna

A estos cognados, Ruehlen, le añadiría mama y dada. Fisiólogos del lenguaje han explicado que son los sonidos más sencillos para un infante. No así kaka (que varía mucho de significado entre lenguas), pues el sonido k llega mucho después en el desarrollo del niño.

Así que sea o no probable la reconstrucción del proto-humano, es en sí mismo una imagen grandiosa que al erguirnos en nuestras dos piernas,  frente a un mar más frío que el de ahora, apenas imaginando un lejano porvenir de largas caminatas transcontinentales cruzando estepas, valles, ríos y cordilleras, hubo un sonido que a pesar de sus pequeñas variaciones, siempre nos acompañó y siempre quiso decir lo mismo: agua.

118 comentarios a “Las palabras más antiguas del mundo ¿sobrevivientes improbables?”


  1. Glenna A. Petty

    1.2.1. En los comienzos de los estudios indoeuropeos o indogermanos utilizando la gramática comparada, la proto-lengua indoeuropea era reconstruída como una lengua unitaria. Para Rask, Bopp y otros profesores indoeuropeístas, era la búsqueda de el indoeuropeo. Esa lengua sa había hablado por lo tanto en una región concreta entre Europa y Asia, en un momento concreto – hace entre diez mil y cuatro mil años, dependiendo de las distintas teorías , extendiéndose y dividiéndose después en lenguas que a su vez constaban de diferentes dialectos.


  2. Rosanne F. Mccray

    La comparación sistemática de las lenguas del mundo mediante los métodos de la lingüística histórica ha permitido probar que la mayoría de las lenguas no son lenguas aisladas filogenéticamente , sino que entre ellas forman grupos o familias. Frecuentemente dentro de una familia es posible reconstruir fidedignamente el origen común o “protolengua madre” de dicha familia. El estudio sistemático de muchas familias ha permitido reconstruir las diversas protolenguas o lenguas ancestrales que por diversificación habrían dado lugar a diversas familias. Dicha reconstrucción parte de las similitudes observadas entre las lenguas de una misma familia y trata de determinar qué palabras o características gramaticales son el resultado de la herencia del ancestro lingüístico común o protolengua.