marzo 12, 2013

Jon Sobrino: un teólogo peligroso

Escrito por la redacción

Jon Sobrino es jesuita y vive en El Salvador desde hace medio siglo. En 2007, la Congregación de la Doctrina de la Fe  le “notificó” que su obras, en particular Jesucristo Liberador: lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret y La Fe en Jesucristo: ensayo desde las víctimas, “puede derivar en un daño grave para los fieles”, porque en ellas se destaca “lo humano” de Jesús en lugar de su “divinidad”.  Sobrino no aceptó los términos de la “notificación” y sostuvo que “no me parece honrado suscribirla. Y además sería una falta de respeto […].” A partir de 2007, éste jesuita, sobreviviente de la matanza de seis de sus hermanos en El Salvador, tiene prohibido enseñar en seminarios y centros teológicos de la iglesia católica.

En el número de mayo, la revista nexos publicará un texto de Rubén Aguilar Valenzuela sobre éste y otros casos de teólogos que fueron perseguidos, acosados o silenciados por Joseph Ratzinger, antes y durante su papado. Como adelanto publicamos aquí un texto que Jon Sobrino escribió a raíz de la renuncia de Benedicto XVI.

BENEDICTO XVI. DIOS, EL HAMBRE Y NOSOTROS
JON SOBRINO, S.J., director del Centro Monseñor Romero de la UCA, jsobrino@cmr.uca.edu.sv
SAN SALVADOR (EL SALVADOR). ECLESALIA, 07/03/13.-

La renuncia de Benedicto XVI es un hecho importante. Puede mover la vida de la Iglesia en una u otra dirección. Y por lo que tiene de “ruptura sin precedentes” -lo decimos sin saber si ocurrirá, pero con esperanza de que ocurra- puede generar un ambiente propicio para la ruptura de otras tradiciones eclesiales que parecen intocables. Unas, más categoriales, tienen que ver con el mínimo acceso de los laicos, sobre todo de la mujer, a la vida, misión y responsabilidad en la Iglesia. Otras, más de fondo, tienen que ver con la concepción misma de la Iglesia -también la dogmática- como Iglesia de los pobres.

1. La renuncia de Benedicto XVI. Honradez, esperanza, libertad y soledad ante Dios

El papa ha tomado una decisión importante, y lo ha hecho con sencillez en la forma y hondura en el fondo. Ha venido a decir: “no puedo más”, lo que parece evidente dadas sus mermadas fuerzas. Más a fondo ha dicho: “No está ya en mis manos limpiar la suciedad en la Iglesia”. Los vaticanistas discutirán en qué consiste. Graves escándalos en la gestión económica que hace años llevó al suicidio de Calvi. La sombra alargada de Maciel, que además trae a la mente el desconocimiento e inacción de Juan Pablo II. Las luchas de poder entre importantes cardenales de la curia. Los historiadores lo estudiarán, pero es indudable que Benedicto XVI ha vivido bajo fuertes presiones.

Aunque en lo profundo de los seres humanos solo podemos entrar con infinito cuidado y de puntillas, pensamos que Ratzinger ha tomado su decisión por honradez con su conciencia, y que lo ha hecho con esperanza, aunque sea contra esperanza: un sucesor, con más energía y nuevas luces, con más gracia o mejor fortuna, podrá facilitar el cambio necesario. La ha tomado con libertad, expresada en el duro lenguaje sobre los hechos: miseria, suciedad, y sobre las exigencias: conversión en el interior de la lglesia. Las palabras están dirigidas a todos, in membris et in capite, se decía antes. Y no suenan como rutinarias, sino salidas del corazón: la Iglesia, y símbolos suyos importantes, se han alejado de Jesús. A él tienen que volver.

Benedicto ha tomado la decisión en un momento importante de su vida, al final, cuando los seres humanos, normales y nobles, no suelen engañarse ni engañar. Y pienso que la ha tomado “solo ante Dios”. Habrá podido consultar a algunas personas, indudablemente, pero no a “un papa”, a alguien que es mayor que él en el organigrama de la Iglesia.

Qué significa “solo ante Dios” no es fácil de comprender. A mí me ha ayudado desde que llegó a mis manos -y que con el Padre Ellacuría lo publicamos en la Revista Latinoamericana de Teología- el final del diario espiritual de Monseñor Romero. Pocas semanas antes de ser asesinado hizo un retiro espiritual, y en privacidad total le comunicó a su Padre espiritual las tres cosas que más le preocupaban: sus escrúpulos (que en él no eran sino finura de espíritu) de haber descuidado su vida espiritual, la posibilidad de una muerte violenta y la dificultad extrema de trabajar con sus hermanos obispos. Monseñor Romero se puso ante Dios, y estuvo a solas con Dios. El diálogo con su confesor no le proporcionó un apoyo añadido a su propia experiencia, aunque si le ayudó a profundizar en ella, solo ante Dios. Es bueno tenerlo siempre presente como posible experiencia.

Pocos años antes el Padre Pedro Arrupe, superior general de los jesuitas, se planteó dejar el cargo, que entonces era de por vida. En su caso, sí había un papa a quien solicitar ese favor, pero Juan Pablo II no accedió a la petición. No le parecía oportuno, pues temía que la Compañía cayera en problemas y peligros todavía mayores. Y quizás pensase también que la dimisión del General de los jesuitas abriría la puerta a la expectativa de que también el papa pudiera dimitir. Arrupe no pudo dimitir. Y se mantuvo solo ante Dios.

2. Dios y el hambre

Cuando en 1966 comencé a estudiar teología en Sankt Georgen, Frankfurt, decíamos que el mejor profesor de la facultad era Ratzinger. No enseñaba allí, sino en Tübingen, pero leíamos con avidez sus textos de clase, que eran excelentes. Me alegré de haber encontrado al teólogo Ratzinger, y años más tarde ocurrió el cambio que menciona González Faus en un artículo suyo.
Ratzinger, ni como téologo ni como papa, ha dejado de rezumar la profundidad del Theos, de Dios, pero pareciera que algo no ha llegado a lo profundo de su teología: los pobres y oprimidos, inmensa mayoría de este mundo.

Benedico XVI siente como responsabilidad suya específica, quizás la mayor, hacer presente a Dios en el mundo, especialmente en el mundo en el que está más ausente: el mundo de abundancia. Busca hacer presente a Dios para “gloria” de Dios y simultáneamente para “humanización” del mundo. Sin Dios no es posible un mundo humano, insiste. Y de ahí que desde el principio de su pontificado haya insistido en la importancia de lo absoluto y en lo nocivo de la relativización.

Benedicto es, pues, muy sensible a la deshumanización que es producto del desaparecimiento de “Dios”. Pero no se ha mostrado tan sensible a lo absolutamente inhumano y deshumanizante que es el hambre: las mayorías de pobres, oprimidos, esclavos, marginados, excluidos, asesinados, masacrados, las inmensas mayorías de la humanidad.

En mi opinión un gran aporte de la teología de la liberación, la de Gustavo Gutiérrez, Ignacio Ellacuría, Pedro Casaldáliga, quizás el aporte mayor, es precisamente haber radicalizado lo absoluto, pero de una manera específica: lo absoluto de Dios y lo co-absoluto del hambre. Sin mantener lo primero (o su equivalente en el Dios no explicitado de los creyentes anónimos, en lenguaje de Rahner), y ciertamente sin mantener lo segundo (según Mateo 25) nos deshumanizamos. Pedro Casaldáliga lo dice en palabras lapidarias: “Todo es relativo menos Dios y el hambre”.

3. Nosotros. Humanización y desmitificación del Papa

Ojalá podamos humanizar y desmitificar al papa. La tarea no es nada fácil.

Con dificultad aceptamos que el Cristo fue Jesús de Nazaret, un ser humano, un hombre. Prácticamente no conocemos lo que dice la Carta a los Hebreos, que el Cristo es Jesús de Nazaret -con ese nombre lo menciona ocho veces en la Carta; que fue hecho menor que los ángeles; que tuvo que aprender obediencia, gemir y llorar ante Dios. Y que es mediador no por poseer añadidos sobrehumanos, sobrenaturales, sino por haber ejercitado en su vida la fidelidad ante Dios y la misericordia para con los hombres. Y aun cuando lo conocemos así, difícilmente lo hacemos central en nuestras vidas, y en nuestra Iglesia.

Con facilidad deshumanizamos y mitificamos a Jesús. Y también al Papa. Le llamamos vicario de Cristo, es decir, el que hace las veces de Cristo sobre la tierra. Dicho más provocativamente, el que hace las veces de Jesús sobre la tierra. Durante la edad media, vicarios de Cristo eran los pobres. Y si mal no recuerdo, un fraile, el primero que llamó al Papa “vicario de Cristo”, sufrió una sanción canónica.

Lo que está en juego no es minusvalorar que haya vicarios de Cristo sobre la tierra. Todo lo contrario. A hacerlo realmente presente estamos llamados todos los seres humanos, hombres y mujeres. Y todos lo somos en la medida en que somos su sacramento. Expresamos su realidad en la medida en que nos parecemos a él, vivimos, hablamos y trabajamos como él. Y los mártires, además, mueren como él. Son los vicarios de Jesús de Nazaret en la tierra. Esto no nos hace inhumanamente divinos, sino divinamente humanos.

Cuesta ver así al Papa. Pero bueno será comprometernos, dentro de nuestras posibilidades, a que salga elegido alguien que, además de amplias dotes de gobierno pastoral, se parezca a Jesús y nos anime a parecernos a Jesús. Y que, con la modestia del caso, le ayudemos a parecerse a Jesús

21 comentarios a “Jon Sobrino: un teólogo peligroso”


  1. Nacho

    Si hubiese más sacerdotes comunes que pensaran y obraran como el autor de estas letras que acabo de leer quizá yo sería católico…y muchas gentes más.


    • Vane

      Así es Nacho… te lo digo por convicción, y si lo escucharas en sus homilías o en sus conferencias… es muy liberador, muy humano, ser estupendo.


  2. Benito

    Ni las revoluciones socialistas en centroamérica pudieron solucionar el hambre, es más agravaron la desigualdad social, muchos teólogos de la liberación marxista cobijaron a los revolucionarios y que lograron?….fenómenos sociales como la mara salvatrucha. Al parecer olvidan que “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.


    • Nicolás

      Excelente comentario, Benito!! Una Iglesia de los Pobre y para los pobres no tiene nada que ver con lo que predica la marxista teología de la liberación, como cita “Al rico se lo ama combatiendolo” Donde está eso en el Evangelio?? Surge de la lucha de clases del Marxismo.
      Sobrino, Gutierrez y otros que cita, han escrito textos ferozmente marxistas que contaminaron la teología que destruyeron seminarios, que destruyeron congregaciones religiosas femeninas, que indujeron a gente a la practica militante y a la guerrila y al terrorismo.


      • van

        Que equivocado que estas… Jon Sobrino, nos lleva a un cristianismo más adulto, un hombre que encuentra a Dios en lo cotidiano, con tal naturalidad que te hace ver lo que se ve a simple vista… jamás incita a la violencia, pero sí el evangelio nos lleva por el camino de despertar la conciencia es inevitable ir en contra del poder


  3. Lilia Martínez Ordaz

    Los textos deJon Sobrino se van a publicar en la revista


  4. Emmanuel

    Desde la entrada, suscrita por la redacción, aparecen las mentiras, y esto con el único fin de dramatizar a un tipo, que al amparo de la Iglesia, y de la Compañía de Jesus, redacta en su libro especialmente JESUCRISTO LIBERADOR, una nueva religión.
    Me pregunto yo, por que no hace en México una especie de otra “congregación” como la luz del mundo.
    Pero no, el tipo, carece de la honestidad moral e intelectual para desmarcarse voluntariamente de las dos instituciones que acabo de mencionar.
    Pero para Jon Sobrino, hay un pequeño problema con el que el no contaba, y lo es el que La Santa Sede publicó, para difundir entre los fieles a la Iglesia, NO EN ACOSO NI PERSECUCIÓN NI SILENCIAMIENTO, del autor de marras, una reflexión a partir de las afirmaciones de Sobrino.- el problema como digo para este farsante, es que se puede consultar desde cualquier computadora, EL TEXTO INTEGRO SIN RETOQUES, de los comentarios a sus libritos. Buscar en “NOTIFICACIONES SOBRE LAS OBRAS DEL P. JON SOBRINO SJ: y ahí se verá que no hay ni acoso, ni persecución, ni silenciamiento; sólo los puntos de vista que confiesa la Iglesia, frente a los postulados de Sobrino. Ni modo, la verdad en la era de la comunicación, ya no se puede torcer ni adulterar; malo para el reitin de Jon Sobrino, y su causa de disque martir de la palabra.

    Por otra parte, y esto es de mi cosecha.- La tesis de Sobrino, es la de que Jesús, ( quien sabe si el Cristo ), era un hombre ejemplar que vivió la plenitud, la fe en Dios.
    Por lo demás un Dios paralítico e incompetente, incapaz de ofrecer y merecer por su sactrificio, el derecho a “vencer al mundo” y gestionar el perdón y la redención de muchos hombres.

    Nada, Sobrino define a unDios carnicero, que bién podría ser aficionado a las mas brutales corridas de toros, que se solaza con ver martirizado y copiosamente sangrando, a un hombre ejemplar, que debe ser imitado por otros hombres ejemplares, y ofrecer comom precio de su fe; su sangre en la piedra de Tezcatlipoca, o sea del Dios hábido de Sangre.

    Pendejada sublime; ni existe, ni ha existido, ni existirá nunca un hombre que dia a día viva su fe a plenitud o mas bin dicho en t´rminos del Siglo XXI, hombres y mujeres con vocación al martirio, para que los demás vean y aprendan de su ejemplo
    Que mas absoluta pendejada.
    Yo sugiero que al farsante de Jon Sobrino, se le paguen seciones de rehabilitación con psicoanalistas freudianos, que lo saquen de su farsa y su delirio.

    En fin; Habemus Papa, y parece que es del molde del zapato que desea Jon Sobrino, un bobo que en pleno siglo XXI, quiere aparecer mediáticamente como un San Francisco de Asis.


    • Jose Luis de la Rocha Rubi

      A Emmanuel. Efectivamente, con lo que manifiesta puedo afirmar que su proclamación de fe me sitúa, y supongo que a Jon Sobrino también, en lado distinto cuando seamos convocados por el Señor: Venid benditos de mi Padre… Id, malditos… Porque el problema es que los que no ven, no vean, no sea que viendo se salven… Y eso de llamar bobo a Francisco papa por querer parecerse al de Asís. Rotundamente, no tengo nada que ver contigo, Emmanuel.


    • Nicolás

      Me encanto todo tu comentario, excepto cuando hablaste así de Francisco. La Iglesia desde Jesús es de los pobres y para los Pobres; pero nada tiene que ver la practica pastoral de Francisco con el marxismo y la teología de la Liberación de este cura.


  5. Jose Luis de la Rocha Rubi

    Jon Sobrino participa de la misma peligrosidad que Jesús de Nazaret. Su palabra y opción vital dejan al descubierto las contradicciones entre el modelo, Jasús de Nazaret y su Evangelio y las formas de hacer y concebir (Praxis)de lo eclesiástico, que no eclesial. Toda organización con su estructura dice de sí misma cómo se concibe. Lo eclesiástico se concibe imperial, con Estado, jerárquico en el poder, no en el servicio (se alargan las vestiduras y tienden la mano para que todos los vean…), con miedo a la igualdad y a la fraternidad ejercidas comunitariamente, participadamente. Necesitada de recursos económicos, ¡son banqueros! (todo esto te daré, para tí, para tu causa, si postrándote me adoras.)En competencia con los poderosos de este mundo(no os pido que dejéis el mundo, sino que no seáis de él). Jon Sobrino representa odres nuevos para un Vino Nuevo que hace reventar los odres viejos a los que el mundo y lo eclesiástico se aferran pensando que fuera de ellos está el caos, no hay salvación.
    Únicamente de su discurso, del de Jon Sobrino, echo de menos la falta de valoración que hace de Juan Pablo I, matado por causa del Evangelio, víctima propiciatoria de la conjunción bestial entre el dinero y lo eclesiástico. Espero que Francisco, Papa, que ya ha suscitado en muchos el espíritu de Luciani, nos devuelva a éste en toda su profundidad como pastor y mártir.


  6. Maru Zozaya

    Siento alegría y esperanza al leer este artículo de Jon Sobrino. Que distinta Iglesia sería si todos pensaran como él!! Felicidades por su artículo!


  7. Carlos Sobrino

    Me estoy familiarizando con los comentarios de Jon Sobrino, sobre todo con que Jesús está con los pobres y que son la mayoría en este mundo.


  8. jesus martinez

    Cre que a los seres humanos nos hace falta mas.humildad,hablamos y escribimos los pensamos.cosa que me agrada, pero cuando usas palabras inapropiadas para expresarte se los demas.reflejamos nuestra ignorancia verdad emmanuel


  9. Tesa de López

    Que de malo hay en la utopía que predica el padre Sobrino: que los recursos de este mundo se repartan por igual para todos para que vivamos en fraternidad y encontremos asi todos el sentido de la vida???

    Acaso ven uds. en este mundo actual que las mayorias han encontrado el sentido de sus vidas y son felices aqui en la tierra? no verdad??

    La verdad siempre es acallada, simplemente por una triste realidad humana: la cobardía y el miedo, ambas cualidades primarias del enemigo, que se oculta obviamente tras el poder mal habido.

    Adelante Padre, que por personas como Ud. muchos encontramos aun consuelo en la vivencia de la fe católica.

    Bendiciones y perdon por lo que no saben lo que hacen y dicen.


  10. ABRAHAM MEDINA HERRERA

    yo soy católico y ya leí una obra de sobrino y me pareció muy buena y deberían abrir espacios donde donde se vendan este tipo de publicaciones porque la iglesia también necesita formarse ya que es parte de la ascética


  11. Héctor García Navarro

    AgraDEZCO A jON sIBRINO LA PUBLIVACIÓN DE ESTE ARTÍCULO. Estaba yo buscando material para elaborar un artículo sobre el Viernes Santo y este me ha iluminado el camino. Dios te bendiga, Jon Sobrino.


  12. Noé Godoy

    Si se dieran los cambios que la Iglesia Católica tanto necesita, ordenar mujeres y dejar que los curas se casen, yo nunca hubiera dejado mi tradición católica. ¡Adelante, John Sobrino! Lo ha hecho con mucha integridad.


  13. V C

    Lean historia universal, por favor. El jesuitismo será siempre jesuitismo, no importa nolo bonito que cante.