agosto 3, 2012

La identidad olímpica de México 68

por Sara Hidalgo

Hoy me fije por primera vez en el logotipo que diseñó el comité londinense para estos juegos olímpicos y me escandalizó lo feo, árido y aburrido que es. Londres es una de esas ciudades que hablan por sí mismas, y recuerdan al instante palacios, casas victorianas, elegantísimas cabinas de teléfono, taxis y buzones postales: será por eso que la identidad gráfica de las olimpiadas que hospeda no resulte hoy un asunto crucial. Habrá que investigar más a fondo de dónde viene ese logo y qué significa, pero ni la tipografía, ni las figuras geométricas, ni los colores lograron dar, para mi gusto, fuerza a la identidad de esta olimpiada.

Cuando México hospedó los juegos olímpicos de 1968, en cambio, otro gallo cantaba. En 1963 el Comité Olímpico Internacional anunció que México sería sede de la olimpiada de 1968, y nadie —ni los propios mexicanos— podían creerlo. Como ya es bien sabido, México estaba por ser el primer país de habla hispana y del “tercer mundo” en hospedar una olimpiada, que,a excepción de las de St. Louis Missouri (1904), Los Ángeles (1932), Melbourne (1956) y Tokio (1964), siempre se había llevado a cabo en Europa. Pero, además, lo hizo en plena Guerra Fría, y en un contexto de gran tensión internacional. Ahora quizás resulte difícil de creer, pero antes de 1965, parecía ser totalmente plausible que los juegos olímpicos en México no se llevaran cabo, o que resultaran en un caos rotundo. Fueron muchos los factores que podían boicotear el evento: desde la negativa de España a participar debido a que en la ciudad de México se encontraba la sede del gobierno republicano español, hasta la desconfianza de los comités olímpicos de varios países de que un país como México tuviera la infraestructura deportiva necesaria. El hecho de que estuviera a 2,400 metros sobre el nivel del mar, y lo que esto implicaría para los deportistas, era la cereza del pastel de la desconfianza.

México, estaba claro, tenía que demostrar al mundo que era un país plenamente “moderno” y capaz de hospedar un evento internacional de tal envergadura. Por primera vez, los ojos de todo el mundo estarían sobre nosotros, y toda nuestra  imagen como nación estaba en juego.  Esta pareció ser la obsesión de Gustavo Díaz Ordaz, quien nombró en 1966 al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez —autor de obras como el Museo de Antropología y el Museo de Arte Moderno—presidente del Comité Olímpico Organizador. Ramírez Vázquez tenía poco menos de dos años para organizar los juegos olímpicos (ahora por lo general se toman siete).  Él, a su vez, invitó al arquitecto Eduardo Terrazas a formar un equipo para crear la identidad olímpica, que implicaba lograr una imagen coherente en términos de diseño gráfico, diseño urbano, ambientación de espacios y diseño de vestuario, souvenirs e impresos (folletos, mapas, reglamentos, menús, boletos, invitaciones, certificados y un largo etcétera).

El reto para Terrazas no era menor. Tenía que por un lado, dar cuenta de la rica tradición cultural mexicana, y por el otro, manifestarse resueltamente ”moderno”. Así, el arquitecto y su equipo llegaron al famoso logotipo olímpico de México 68: una fusión de elementos del arte huichol con el movimiento de arte Op, la tendencia mundial de la década de los sesenta famosa por sus figuras geométricas, líneas convergentes y divergentes, y contrastes cromáticos audaces.  A partir de ese primer logo, se elaboró el resto de la imagen gráfica de la olimpiada.  Terrazas diseñó la tipografía, letra por letra, que se utilizaría para todos los impresos. Una vez teniendo estos lineamientos gráficos básicos, siguió el reto de atribuir una identidad coherente, basada en un logotipo específico y un color, a cada deporte y actividad. Esa identidad por disciplina sirvió también de base para la creación de un diseño urbano que permitiera al turista o deportista ubicarse en la ciudad. Los postes de luz, botes de basuras y buzones de correo se intervinieron con la simbología correspondiente; se colocó mobiliario urbano con rutas, sedes y horarios de los eventos olímpicos, y se imprimieron mapas de ubicación con el mismo diseño unificador.

Cada sede deportiva también se intervino con el diseño integral de México 68, en exterior e interior, con estandartes, globos gigantes con el logo de la olimpiada, banderas, etc. Hasta los uniformes de las edecanes —por cierto, los vestuarios de las edecanes de Londres 2012 me han parecido de lo más sosos— se intervinieron con el logo, y lo llevaban de acuerdo al color de la disciplina y el evento en el que trabajaban.

 

La creación de una identidad coherente de los juegos olímpicos de 1968 representó un gran reto. En ella —aunado a la organización general del evento— se jugaba no sólo la imagen de la olimpiada, sino la entrada de México al club de los países “modernos”.  El advenimiento de la modernidad lleva varios años pendientes. Pero no cabe duda que el equipo de los arquitectos Ramírez Vázquez y Terrazas lograron crear con éxito un diseño integral que hasta la fecha sigue siendo una referencia en todo el mundo (apenas ayer una amiga holandesa me mostró el sitio web del Museo Boijmans van Beuningen en Rotterdam, cuyo diseño parece haber tomado mucho del de México 68). Seguramente el Reino Unido sabe muy bien que no se juega tanto en esta olimpiada como lo hizo México en 1968…

@sarahidalgo

 

* Por cierto, vale la pena dar un vistazo al catálogo de la exposición Diseñando México 68. Una identidad olímpica, que se presentó en el MAM en 2008 en conmemoración de sus 50 años.


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534 comentarios a “La identidad olímpica de México 68”


  1. Alejandro Godin

    Hola, buen post y con razón, el logo de Londres no trae nada. Sólo creo que faltó mencionar el trabajo de Lance Wyman (www.lancewyman.com) que en gran medida creo la imagen de los Juegos del 68 y la del metro de la Ciudad de México, entre otras.


  2. Oxonian

    La fanfarria utilizada en la premiación en México68, creo que compuesta por Manuel Jiménez Mabarak es sensacional. Dura 30 segundos exactos. No la encuentro en internet ni en ningún lado, pero a mí, que tenía 8 años en el 68 no se me olvida. Si alguien la conoce y sabe dónde encontrarla… por favor avísenme.

    Finalmente, una precisión – los juegos olímpicos de 1904 y 1932 se llevaron a cabo en San Luis, Misuri y Los Angeles, California – fuera de Europa.


  3. Carlos Maldonado

    No cabe duda que organizar una Olimpiada es un reto mayúsculo. Pero México se ha preocupado de tener los cuadros técnicos para la organización de este tipo de eventos. Cuando organizamos los Panamericanos en San Juan, Puerto Rico, recibimos una excelente asesoría de parte del COM. Siempre he creído que personas como el Profesor Gorraez por ejemplo, son una enciclopedia viviente para este tipo de eventos. Nunca tuve duda que las olimpiadas de México ivan a ser un éxito rotundo. Sobretodo en su legado artístico y gráfico, áreas en donde México ha sentado escuela a nivel internacional.


  4. Víctor García

    Pido a Sara mayor rigor en su escritura. Es incomprensible iniciar un texto indicando que, a una semana de iniciados los Juegos Olímpicos, el autor ‘apenas se fija’ en lo que critica con vehemencia, pero promete indagar más sobre el asunto para sustentar una opinión que ya fue emitida. Aparte de las faltas ortográficas (desde la tercera palabra escrita), existen inexactitudes que rayan en el absurdo; se habla de “La Identidad Olímpica de México 68″ y se omite el nombre del diseñador Lance Wyman, responsable de esta identidad. Desde aquí la invitación a que sea más responsable con sus lectores.


  5. jared

    eso es lo que sucede cuando se es responsable y se tiene la imaginacion sufiente para crear ARTE


  6. Alexis

    Coincido con Victor García…y Lance Wyman?, espero que no te dediques a escribir, porque tus fuentes son pésimas.