mayo 28, 2012

Shigeru Miyamoto. Príncipe de Asturias

Un niño nacido hace muchos años en la zona rural de Sonobe, a unas cuantas millas de la ciudad de Kyoto, en Japón, acaba de ser reconocido por su trabajo en la industria del entretenimiento virtual con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Shigeru Miyamoto tiene 59 años de edad, pero es una leyenda entre los creadores de  videojuegos desde la década de los años ochenta. Sus creaciones, entre ellas Mario, Zelda y Donkey Kong, son íconos de la cultura mundial porque han definido el espíritu creativo de la industria más joven del entretenimiento: los videojuegos.

Miyamoto fue el primer productor de videojuegos que decidió añadirle una narración a un proyecto, es decir crear una historia para cimentar sobre ella las mecánicas de un juego. Así nacieron Donkey Kong,  el Gorila que rapta a una mujer, y Mario, el plomero que inició su carrera saltando barriles y subiendo escaleras para salvar a su novia. Si alguien no sabe de lo que estoy hablando aquí esta un link de YouTube.

Cuando Miyamoto empezó su carrera, los videojuegos existían en las casas de arcades, o maquinitas, como se les conoce en México. Un puñado de pixeles manejados por una palanca y un par de botones. La idea era simple: una ficha o moneda te daba un número determinado de oportunidades y cuando éstas se agotaban necesitabas otra moneda. Era adictivo, pero complicado porque dado el tamaño del aparato no había manera de tener una en casa. Miyamoto y un equipo de productores en Nintendo cambiaron esto con la idea de una máquina casera que pudiera conectarse a una televisión y que fuera el puerto para varios juegos empaquetados en cartuchos. Aunque Shigeru no era ni un ingeniero ni un diseñador, el concepto de la consola casera  y los personajes que por primera atrajeron al público a los videojuegos fueron creados por él.

El Nintendo Entreteinment System o NES de Nintendo es el génesis para muchos video jugadores, pero no fue el primer intento de crear una consola casera. En mi caso llegué a jugar Atari antes de sentarme frente a un Nintendo, pero la verdadera obsesión con los juegos nació para mí con una creación directa de Shigeru Miyamoto. Entré al súper a los cinco años y quedé perplejo frente a un cartucho de color dorado ilustrado con una espada. Lo quise de inmediato y aunque solo me interesaban el color dorado y la espada me encontré con un juego que se convertiría en un fenómeno mundial. El juego era The Legend of Zelda. Pasé horas frente a la pantalla  llevando al héroe Link por castillos, cuevas, bosques, pantanos, volcanes, mares, ríos y lagos. Luché con esqueletos, lagartos, caballeros blancos, rojos y azules. Tuve aventuras más allá de mi imaginación y me volví un adicto al videojuego por su forma de incluirme en la historia.

Shigeru Miyamoto es el culpable de darle vida a personajes clásicos, y más que eso: es la persona que decidió darle una voz al videojuego. Miyamoto vio el potencial de los juegos como una herramienta narrativa, de comunicación. Su trabajo no ha terminado y hace algunos años estuvo involucrado en otra revolución virtual. Formó parte del equipo que desarrolló la nueva consola de Nintendo, el Wii, que cambió la percepción de los videojuegos como herramientas estáticas que encadenan a la gente al sofá y nos convierten en zombis inertes. Con el Wii se integra el movimiento del cuerpo al control del juego. Es un paso gigantesco en la interacción persona-maquina. Cualquiera pudo haber imaginado algo así, pero Miyamoto es quien impulsa estos cambios en una industria que él, junto con Nintendo, creó originalmente.

Hay que tener en cuenta la corta vida de los videojuegos, para comprender la revolución digital que tenemos enfrente. Hace solo treinta años que unos cuantos bits moviéndose en la pantalla eran la vanguardia del entretenimiento electrónico. No ha pasado una sola generación y ya tenemos juegos con historias épicas creadas por una industria que, de acuerdo a TheEconomist ya es del doble que la industria de la música y podría ser más grande que la periodística para el año 2015. Shigeru Miyamoto es la primera generación del videojuego como industria de comunicación y es el principal responsable del impulso que presume. Es un titán del mundo digital, pero más que nada es el creador de una nueva forma narrativa y solo por eso me da un enorme placer que se le reconozca con el premio Príncipe de Asturias.

Mateo Aguilar


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