febrero 9, 2012

La casa de bambú. Reseña de una historia de agravios y rebeliones

Escrito por Alejandro Orozco y Villa

La casa de bambú

La casa de bambú. Una historia de agravios y rebeliones.

Saúl López de la Torre
Cal y Arena, 2011, 475 p.

 

A las víctimas de la guerra sucia no sólo se les ha negado el acceso a la justicia sino que durante mucho tiempo han carecido de un foro para exponer una visión propia de los acontecimientos que marque distancia tanto de la historia oficial como de la propaganda militante. Saúl López de la Torre rompe este mutismo y nos regala La casa de bambú, novela que sigue los pasos del movimiento guerrillero en México durante los años setenta.

De la mano de una prosa ágil, rica en olores, sonidos y sabores, el autor describe la situación precaria que calaba varias zonas del país hacia finales del siglo XX. Lugares remotos a donde los medios dignos para subsistir, los servicios públicos indispensables y el reparto agrario llegaron (si acaso) con décadas de retraso. Dicha marginación, en sintonía con la absoluta cerrazón política, la entronización de caciques, paramilitares y la complicidad del alto clero, precipitó el surgimiento de la guerrilla mexicana.

Entre las bases de apoyo y la dirigencia guerrillera encontramos a los protagonistas del relato: campesinos, profesores normalistas, párrocos rurales, estudiantes de agronomía. El recuento de sus vidas da luz sobre combates, afrentas y emboscadas en pueblos y rancherías. Nos devela las reglas en torno a la clandestinidad y el reclutamiento en la sierra, la estructura territorial del movimiento y las técnicas de la guerra irregular. A través de las páginas de La casa de bambú atestiguamos el encono entre los agentes estatales y los rebeldes, así como las venganzas in crescendo entre militares y guerrilleros, que en muchos casos rebasaron cualquier escala de violencia anteriormente concebida.

López de la Torre relata las atrocidades perpetradas por el ejército: las torturas inimaginables y la devastación de comunidades. Los pormenores que hoy se olvidan cuando se habla de las fuerzas armadas. No obstante, a pesar de las contundentes denuncias, La casa de bambú no constituye una apología de la violencia subversiva.  Mucho menos se trata de una idealización de la guerrilla. Por el contrario, los personajes de López encarnan las contradicciones internas de las organizaciones guerrilleras, su férrea ideología, sus dogmas, su falta de madurez política y su intolerancia frente a cualquier desviación o lectura revisionista del “pensamiento revolucionario”.

En efecto, La casa de bambú tiene el doble valor de denunciar las brutalidades consumadas por el régimen (entonces provisto de un órgano de inteligencia ineficiente y una fuerza armada sin controles, ambos lesivos de los derechos humanos más elementales) y, simultáneamente, señalar las carencias de los cuerpos guerrilleros. Con esto último, sobre todo, López de la Torre rompe paradigmas, pues se atreve a cuestionar ciertos tabúes en torno a movimientos que tradicionalmente han sido idealizados. Refuta el aura de perfección y la superioridad moral que los rodea (sólo alguien con la historia personal del autor podría hacerlo con tal precisión y legitimidad). Devela la distancia entre demandas sociales legítimas y exigencias abstractas como “derrotar a la burguesía” o instaurar una dictadura sobre las “clases reaccionarias”. Acusa que la devoción de muchos de sus integrantes por “la Revolución” los llevara a justificar cualquier conducta, así superase en crueldad a ciertas infamias gubernamentales.

En este sentido, La casa de bambú se coloca en la línea de lo que han publicado recientemente –con diferentes tonos y argumentos- José Woldenberg y Luis González de Alba, entre otros, respecto de la izquierda mexicana. Una visión autocrítica –jamás legitimadora del régimen autoritario, por supuesto- que ha contribuido a generar un análisis más certero de los sucesos nacionales. Este tipo de acercamientos, lo sabemos, suelen ser cuestionados, e incluso satanizados, por quienes aún consideran que hay movimientos o corrientes intocables, sobre la cuales no debe discutirse, pero no hay duda que un tratamiento más abierto del tema que se trate enriquece el debate.

A la vez, empero, el autor se asegura que nunca perdamos de vista que se refiere a regiones que muestran cien años de atraso con relación al resto del país. De ahí que las aparentes insuficiencias palidezcan cuando nos topamos con la imperante marginación y la miseria. Entre las páginas de La casa de bambú advertimos la situación que apremió a los inconformes cuando las puertas estuvieron cerradas no solamente para la participación política sino inclusive para la mera subsistencia. De ahí la valía de la primera novela de López de la Torre. Nos hace pensar. Nos detona la deliciosa angustia intelectual de entrar en contradicción con nosotros mismos. ¿Cómo responde una comunidad al hambre, a la pobreza, a la represión de las guardias blancas? ¿Cómo poner fin al “orden disparejo de la naturaleza y de las cosas”? ¿Puede ser la violencia una respuesta justificada?

Con el tiempo, el desgaste del movimiento guerrillero desembocó en un repliegue casi total y determinó el brinco a la vida en sociedad de quienes sobrevivieron a la política represiva del gobierno. Para ellos y las víctimas fatales, parece decirnos López de la Torre, nuestro irrestricto respeto; jamás la veneración absoluta, la santificación o el altar.

Es ilusorio que si no subsistió la guerrilla fue porque las cosas mejoraron, pensaría Nicolás Reyes, el cronista de los sucesos de La casa de bambú, “no hay modo de saber cuál será el final específico de esta guerra”, se pregunta ya iniciada la década de los ochenta. Inclusive al día de hoy el proceso no ha concluido, máxime si la mayor parte de los crímenes no han sido reparados. Mientras subsistan los agravios –ignorancia, aislamiento, pobreza- el espectro de la rebelión estará presente.

Alejandro Orozco y Villa. Crítico literario.

2 comentarios a “La casa de bambú. Reseña de una historia de agravios y rebeliones”


  1. José

    Por lo que dice la reseña -que constituye una interesante invitación a leer el texto completo-, debe tratarse de un textazo. Muchas gracias, ¡lo compraré!