mayo 18, 2011

Arte Activista y las Chicas Guerrilla

Escrito por Redacción

Nos fuimos a Puebla para salir de la ciudad de México. Justo en esos días eran las jornadas palafoxianas y, junto a la catedral, una muchacha joven proyectaba sombras manuales en una pantalla inmensa. Parecía que la Puebla-toda estaba ahí; y la Puebla-toda se desgañitó de la emoción cuando la chica, acompañada de la música de odisea del espacio, lenta pero sorpresivamente, formó con sus dedos la figura de E.T. el extraterrestre. Nos pusimos de buen humor y alargamos la noche. Al día siguiente reptamos al museo Amparo donde había una exposición itinerante que antes había estado en el Carrillo Gil: una retrospectiva de la artista andaluza Crisitina Lucas. Varias de las piezas ahí reunidas las recordábamos vagamente y no nos acordábamos de dónde. Un video donde el cuadro de Delacroix (la libertad guiando al pueblo) termina con sendas patadas a la famosa dama. Un mapa donde, con el paso del tiempo, el voto universal se va volviendo un aleatorio juego de luces. Las historias de unos perros bípedos que causan todo tipo de reacciones por ciudades y carreteras. O la calmada destrucción que hace la artista con un mazo del enorme y patriarcal Moisés de Miguel Ángel. Las habíamos visto todas, pero como si hubiesen entrado por el rabillo del ojo, se habían quedado en las comisuras del recuerdo. En esta retrospectiva se afianzaron los recuerdos y Cristina Lucas nos lanzó a discutir acaloradamente las posibilidades y convenciencia del “arte como activismo”. Nuestra pieza favorita, aunque no por mayoría absoluta, fue un video donde un busto de Jean-Jacques Rousseau era poco menos que vapuleado y humillado por una creciente parvada de señoras, señoritas y niñas que se regocijaban en el acto mientras leían los párrafos más misóginos de este paladín de la ilustración.

Cristina Lucas con su exposición Light Years en el Museo Amparo de Puebla:

La conversación llevó por razones obvias a arte, activismo y feminismo y recordamos que hace algunos años hubo una “re-celebración” de las Guerrilla Girls. Un grupo de artistas neoyorkinas que, tomando nombres de artistas muertas y disfrazadas de gorilas, denuncian la desigualdad de género en el mundo del arte. Aquí pueden ver un video largo hecho para TATE tv en 2006, y acá vean una entrevista a una de sus integrantes:

La cosa se puso fea cuando el debate sobre el uso político del arte nos empezó a agudizar el dolor de cabeza que ya traíamos de la noche anterior. Sólo el mole negro del Hotel Colonial nos empezó a curar las ganas de pelear y decidimos mudar la conversación del arte activista a uno que, en ese momento, nos pareció más conducente a la digestión: arte y feminidad.  Para seguir la veta andaluza, le echamos ojo a una exposición que se armó en Cádiz en 2010. Varios artistas, hombres y mujeres, reflexionan sobre la feminidad y lo hicieron como deben hacerse las cosas: bien.  El repaso de las páginas del catálogo en el camino de vuelta nos dejó con la imprecisa pero satisfactoria conclusión de que el arte de a verdad, aunque no sea de un activismo abierto, termina siendo político aun sin quererlo. Las revelaciones de la Ciudad de los Ángeles tuvieron aroma de mujer (gorila).


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