mayo 16, 2011

Martha Graham: Lamentación al frente y en el centro

Escrito por Ana Sofía Rodríguez Everaert @anasof_re

Es como si no se pudiera escapar al dolor, es contraerse hasta lograr volver el cuerpo exiguo y estirarse para buscar huir dentro del mismo. En esa segunda piel se ve la expresión del duelo en el torso, mientras que manos, pies y rostro penan casi indistintamente. Un cuerpo que sufre, se lamenta y se mueve en consecuencia, sabiendo sin saber que el dolor no irá a ninguna parte.

Con una increíble fuerza expresiva, lleno de movimientos característicamente angulares y de relajaciones y contracciones del torso y de la pelvis, este solo coreográfico no se traslada en el escenario, apenas hay movimiento de piernas. A pesar de las restricciones cumple con la misión de llevar al espectador a sentir como propio este lamento.

Estrenada en 1930, “Lamentation” es una de las más famosas creaciones de Graham, con música de Zoltan Kodaly, la coreografía presenta la angustia y el dolor de una mujer. El tubo de tela que conforma el vestuario es como una segunda piel de la cual nacen pero no escapan los movimientos, aludiendo a la persistencia del sentimiento. Parecería que en lugar de ser un cuerpo que habla de dolor, es el dolor hablando en el cuerpo. Este solo coreográfico pertenece a la época en que Martha Graham basaba sus coreografías en temas emocionales. Entre otros artistas, Graham no creía que la danza clásica fuera capaz de expresar temas contemporáneos. Su constante exploración de movimientos más acordes a los tiempos le otorgaron el nombre de madre de la danza moderna.

En sus bailarines buscaba avidez, hambre y sentido de necesidad; también la disposición de explorar sentimientos desconocidos y el atrevimiento de dejarlos convertirse en parte de sí mismos. Para poder transmitir esta determinada visión a través de sus bailarines, Graham se vio en la necesidad de crear una metodología, misma que empezó a desarrollar en la década de los 30, es en este contexto que concibe “Lamentation”.

A 117 años de su nacimiento, la mujer que revolucionó la danza merece una reflexión sobre su obra. Es difícil acabar de medir la importancia de Graham en la historia de la danza pues revolucionó no sólo el movimiento, sino también los vestuarios, la escenografía y la iluminación. Desde entonces la danza comenzó a abandonar los esquemas clásicos que buscaban transmitir una idea muy estricta de hermosura canónica. Martha Graham logró su propósito de transgredir las formas clásicas para dejar hablar a los sentimientos, liberar al individuo de la máquina clásica y ponerlo en el cenital. Lamentarse en público fue una forma de tantas que usó Graham para quedarse en donde siempre dijo que pertenecía: al frente y en el centro, teniendo siempre muy claro que el cuerpo nunca miente.


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