octubre 28, 2011

El árbol de la vida. Reseña

Escrito por Juan Manuel González

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El más reciente largometraje de Terrence Malick (Waco, Texas, 1943), El árbol de la vida, se encuentra alejado de los estándares convencionales del cine de  Hollywood. Desde su presentación en el Festival de Cannes (donde ganó la Palma de Oro a mejor película) ha polarizado reacciones entre la crítica y el público en gran parte por su ritmo lento y la compleja narrativa que emplea para contar la historia. A través de una narración no lineal, fragmentaria y que se mueve constantemente del pasado al presente, Terrence Malick sigue el trayecto vital de Jack, primogénito de una familia texana de mediados del siglo XX,  desde su nacimiento hasta la vida adulta. Trayecto marcado por un suceso central en la vida de la familia: la muerte del segundo de los tres hijos del matrimonio.

En la actualidad Jack, marcado por el dolor de la muerte del hermano que recuerda todos los días, tiene que hacer frente al hartazgo, la enajenación y el vacío de un ritmo de vida monótono que no lo satisface en absoluto. En este contexto, en el asfixiante y opresivo ambiente de trabajo de un imponente rascacielos, da comienzo  la evocación de la parte central del filme a través de la imagen del hermano muerto: el complejo tránsito de Jack entre la niñez y la vida adolescente en medio del carácter autoritario del padre y la bondad de la madre. Durante los años de transición Jack pasa de la confusión, la rebeldía, la violencia, el robo y el vandalismo a la ulterior reconciliación con su padre a raíz del fracaso de este último. El microcosmos en que se desarrolla el tránsito vital de Jack y su familia es evocado a través de un poderoso collage de imágenes fragmentarias (que van de la vida familiar a escenarios naturales) enmarcadas por tres majestuosas secuencias que se ocupan del macrocosmos: el origen del universo, el origen de la vida en la Tierra y la muerte de la Tierra.

Probablemente en esto radique la maestría de Malick: saber engastar la historia mínima de una familia que enfrenta la muerte, el dolor y la brevedad de la vida en un planeta minúsculo como la Tierra en el contexto amplísimo del origen de un universo que también camina hacia la muerte. En este sentido El árbol de la vida es un despliegue de verdadero virtuosismo técnico, especialmente por su magnífica edición (que dota al filme del ritmo adecuado) y fotografía. A pesar de su compleja y fragmentaria estructura narrativa, el filme no falla en transmitir lo esencial: el carácter problemático y contradictorio de la vida. Si hay algo verdaderamente ambiguo en el filme  es su final enigmático y oscuro: el Jack adulto camina largamente a orillas del mar  mientras se reencuentra con todas las personas que habitan su vida y su pasado, incluyendo a él mismo siendo niño, a su padre, su madre y su hermano muerto. Igualmente ambiguo resulta el elemento religioso del filme que se abre con un epígrafe tomado del Libro de Job que celebra la creación como obra divina, así como los frecuentes monólogos de distintos personajes que en voz off se dirigen a Dios en busca de respuesta para  preguntas fundamentales acerca de la existencia.

Acá otros famosos cineastas hablan de Malick y de ésta su última película:

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Juan Manuel González

Twitter: @jotaeme_87

 


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