septiembre 28, 2011

Entretenimientos porifirianos

Escrito por la redacción

Cuando el siglo XIX se convertía en XX, la ciudad de México no se extendía mucho más allá de la delegación Cuauhtémoc y sus alrededores. Muy al gusto parisino de la época, aquella megalópolis en ciernes estaba dividida en 8 secciones o cuarteles. El cuartel 4 correspondía al centro-sur de la ciudad. Una área cuyos límites al norte eran la actual calle de Tacuba, desde la alameda hasta el zócalo, y al sur hasta la avenida fray servando (antes calzada chimalpopoca). Este era el cuartel afluente donde también se concentraba comercio y el entretenimiento de las clases altas porfirianas. Con el desarrollo y crecimiento de la Universidad y las distintas escuelas profesionales, la parte norte del cuartel cuatro (y la sur de cuartel 3) fue poco a poco compartido por los estudiantes. Alicia Ziccardi ha escrito un libro* donde lista los sitios de entretenimiento y describe las fuentes de entretenimiento de la ciudad. Sus estampas de la época son un retato evocador y aquí reproducimos algunos fragmentos.

Para las clases altas existían grandes casinos y clubes donde se ofrecían entretenimientos de salón, banquetes, conciertos y bailes. El Mundo Ilustrado decía: “para que se vea que existe en nuestra metrópoli lo que hay en las principales capitales del mundo”. Todos estos espacios recreativos estaban localizados precisamente en el cuartel cuatro. El Jockey Club, el Casino Nacional, que era el más popular el más conocido de México, el Club Inglés, el Club Alemán, el Club Español, el Británico, el Americano y el Francés eran espacios donde concurrían las diferentes colonias de extranjeros.

Los títeres como la compañía de Rosete Aranda o la de Salvadoir Aycardo eran una diversión familiar para todas las clases sociales. Entre los circos, el primero en llegar a la Capital fue el Chiarini y el más famoso fue el Orrin, en el cual actuaba el famoso payaso Bell. A éstos se sumaron el circo Treviño, Jordán o Magnolia. Había también corridas de toros, un frontón e hipódromos (Peralvillo e Indianilla) y se podía disfrutar con los globos de Cantolla o patinando en el Tívoli del Eliseo.

En 1985 se comenzó a exhibir en la calle de la Profesa el cinetoscopio de Edison, donde se cobraba 25 centavos por una visita de medio minuto (Krause y Medina, 1993), y Salvador Toscano Barragán acondicionó a fines del siglo XIX, un salón ubicado en las calles San Francisco (hoy Madero) y Coliseo (hoy Bolívar) para abrir el cinematógrafo Lumiére, el cual fue vendido y reinagurado en 1906 como Salón Rojo. También en ese año se construyó el Granat y para 1906 la ciudad contaba con 16 salones que proyectaban las novedades de las casas Pathé, Edison, Meliés, Gaumont, Urban Trading, Warick, Mutascope y Poliscope.

Pero la vida social de estos universitarios seguramente transcurría diariamente en los cafés, restaurantes, fondas y bares de la zona. Alrededor del barrio universitario se concentraba un gran número de restaurantes y en el cuartel cuatro existían el Astoria, Sylvain Daumont, Prendes, Centro Americano, Restaurant Suizo, Gambrines, La Noche Buena, Lunch House, Faust y Fornos, entre muchos otros y se podía comer muy barato en las fondas La Estrella, La Mexicana o Caja Grande, que estaban localizadas en el cuartel cuatro o la Poblana, ubicada en el cuartel tres. Entre los cafés más concurridos estaban los de chinos, La Concordia y Veroly. En la calle 5 de mayo se localizaba el Café de París, La Blanca, el Tupinamba y en los alrededores La Alameda, el Sorrento. Los bares de moda de los sectores de mejor ingreso eran el del Hotel del Prado, el Regis, el Reforma.

Pero además en esta zona existían más de 70 cantinas, sólo en el cuartel cuatro había 19, entre ellas Dos Naciones, Del Valle Klotz, La Puerta del Sol, La Tertulia, El Kiosco de las Flores, La Ópera, El Gran Salón, La Madrileña, Ocariz, Beer Hall, Las Perlas del Risco. En el cuartel tres, en la calle moneda, una de las esquinas del Zócalo, la más famosa era El Nivel, considerada la primera cantina con licencia de la Ciudad de México; también existían allí otras de nombre La Gran Sociedad y La Valenciana. debe decirse que a fin de controlar el alcoholismo desde finales del siglo XIX se prohibió abrir nuevas cantinas en la zona central, lo cual llevó a que se localizaran en zonas próximas, como se puede obsrevar en el mapa 1 y que se promovieran otras actividades recreativas en los teatros, cines y clubes como opciones.

 

*Alicia Ziccardi y Carlos Martinez Assad, 1910: La universidad Nacional y el Barrio Universitaro, UNAM, México DF, 2010.


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