septiembre 16, 2011

Avándaro 1971: A 40 Años de Woodstock en Valle de Bravo

Escrito por Federico Rubli Kaiser
Sin duda el ya legendario Festival de Rock y Ruedas de Avándaro correspondió a un hito en la historia del rock mexicano. Llevado a cabo en esa comunidad de Valle de Bravo el 11 y 12 de septiembre de 1971, hoy, a cuarenta años de distancia ciertamente nos invita a una reflexión. Se ha dicho y escrito mucho sobre el célebre evento roquero. Desafortunadamente a lo largo de los años se ha ido desvirtuando mucho su verdadera historia y de cómo se desarrolló esa magna reunión juvenil. Renombrados escritores y musicólogos han opinado sobre el festival cuando ni siquiera estuvieron presentes. El afán protagónico inclusive ha llevado a un conocido locutor a autoproclamarse falsamente como promotor y organizador. Muchos músicos participantes han desvirtuado la realidad con tal de erigirse como los únicos paladines del rock nacional. He dedicado varios años de mi actividad como historiador del rock mexicano a investigar ese evento y ese fenómeno. Sin pretender desde luego a poseer la verdad absoluta, me dediqué a hacer una investigación exhaustiva entrevistando a personajes clave, recurriendo a fuentes documentales en el Archivo General de la Nación (documentos de los órganos de inteligencia gubernamental de la época), y el recurso quizá más valioso aunque necesariamente subjetivo representado por la memoria de mis vivencias. Esas investigaciones las publiqué hace unos años en un libro.[1] Como joven adolescente de 17 años, asistí y viví con toda intensidad el festival. Hoy a 40 años, trato de ver a Avándaro a través de un prisma más nítido, frío y analítico. Por ello quisiera compartir algunas reflexiones al respecto.

El contexto. En 1971 el rock mexicano vivía un gran auge. Desde unos años antes comenzó a gestarse el primer movimiento de un rock original que fue denominado “La Onda Chicana”. Ese rock propio surgió principalmente cantado en inglés. El estilo musical era congruente con el rock ácido y sicodélico de la época. Las compañías disqueras y la radio apoyaron la difusión de la Onda Chicana abriéndoles las puertas a los múltiples grupos que procedían de toda la República: de Tijuana (Bátiz, El Ritual, Love Army, Peace & Love, Dug Dug’s), de Monterrey (La Tribu, El Amor), de Reynosa (La División del Norte), de Guadalajara (La Revolución de Emiliano Zapata, Los Spiders, Bandido, 39.4, La Vida, La Fachada de Piedra), y del DF (Three Souls in my Mind, Tinta Blanca, La Máquina del Sonido, Iguana, Tequila, Nuevo México). Y muchos más, imposible nombrarlos a todos. En explanadas universitarias y salones se llevaban a cabo frecuentes tocadas de estos grupos. Ante esa efervescencia roquera el paso lógico era llevar a cabo un festival tipo Woodstock. En Valle de Bravo se llevaba a cabo una tradicional carrera de autos, y los organizadores decidieron escenificar el día previo a la competencia, una fiesta amenizada por unos grupos de rock. Los principales organizadores del festival (que no estaban vinculados al rock sino al medio publicitario y automovilístico deportivo) fueron los jóvenes Eduardo López Negrete (+), su hermano Alfonso y Justino Compeán. A Armando Molina, manejador de grupos de rock, lo contrataron para conformar al elenco musical, y Luis de Llano fue comisionado por la empresa Telesistema Mexicano (antecesora de Televisa) para encargarse de la producción en video tape del evento. Muy pronto el entusiasmo de los grupos por estar presentes hizo que su número creciera, y al final en vez de dos se tuvieron 12 grupos para actuar desde la noche del sábado 11 hasta la mañana del 12 de septiembre. Al comenzar a promocionarse el Festival de Rock y Ruedas la exaltación entre los jóvenes fue abrumadora, y muy pronto se vendieron los 75 mil boletos que se tenían a 25 pesos cada uno.

El Festival. Desde un par de días antes de la fecha, con la euforia de poder asistir a nuestro

Woodtock mexicano, miles de jóvenes se trasladaron literalmente como sea a Avándaro: en camiones de todo tipo, ya sea dentro o sobre el techo, en aventón, en autos repletos. Muchos hicieron el peregrinaje a pie, haciendo que sobre la carretera luciera una gran cadena humana al lado de los vehículos. En los parajes del festival levantaron tiendas de campaña, muchas de ellas improvisadas. No hay un cálculo oficial del número de asistentes; coincido que estuvimos unos 300 mil jóvenes presentes. A las 8 pm del sábado inició el festival. Actuaron 11 grupos pues el doceavo, Love Army, quedó varado en la carretera. El orden en el que tocaron fue: Los Dug Dug’s, El Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace & Love, El Ritual, Los Yaki, Bandido, Tinta Blanca, El Amor y Three Souls in My Mind. Fue lo mejor y más representativo de la Onda Chicana. A pesar del tumulto, el evento se desarrolló con calma, sin violencia y total camaradería. Asistió un mosaico de jóvenes de todas las clases sociales y económicas que convivieron en paz y armonía. La carrera de autos obviamente se canceló; de todas formas la mayoría estábamos ahí por el rock, no las ruedas.

El Poder se atemoriza. Presentes en Avándaro estuvieron desde luego elementos de las corporaciones públicas de seguridad e inteligencia para monitorear esta concentración de jóvenes. Apenas 3 meses antes se había dado la brutal represión del Jueves de Corpus por lo que las autoridades se mantenían aprensivas ante una concentración masiva de adolescentes. Al actuar el grupo Peace & Love el vocalista utilizó palabras altisonantes, y los coros de dos de sus canciones asustaron al sector oficial: una de ellas se titulaba Mariguana y la otra Tenemos el poder. El coro pegajoso de esta última rola entonado por 300 mil gargantas clamando “Tenemos el poder” terminó por atemorizarlos. Pensaron que ante esa euforia podría seguir una incitación masiva a pronunciarse contra el régimen. Seguramente en la madrugada del día 12 llegaron al Secretario de Gobernación Moya Palencia reportes de lo que estaba sucediendo. Pudo haber consultado con el mismo Presidente Echeverría sobre qué hacer.

Hipótesis de una conjura oficial. El desenlace de Avándaro fue en verdad desafortunado. Yo creo en una hipótesis de un complot oficial desde las más altas esferas del poder que fraguó el juicio sumario y la condena sobre el rock en México. Me parece que el sector gubernamental no tuvo una estrategia calculada ni planeada de antemano para, por medio del festival, lograr algún fin político. Más bien el gobierno actuó con rapidez para armar una conjura ante la secuencia fortuita de los hechos que se le presentaron como una ventana de oportunidad para beneficiarse políticamente.  Estructuró una inmediata y amplia campaña en los medios de comunicación (que eran totalmente controlados por el gobierno) para difundir el supuesto libertinaje y desenfreno con el que se comportaron 300 mil jóvenes. “Frenesí de sexo y drogas” espetó una de las tantas ocho columnas en los diarios. La campaña mediática deslindaría responsabilidades de los hechos por parte del gobierno federal y las transferiría al gobierno estatal para desprestigiar a su gobernador Hank González. Adversario político de Moya, esto le serviría para asestarle un golpe al gobernador. Al mismo tiempo la campaña oficial de difamación serviría para censurar la concentración masiva de jóvenes en actos de rock lo cual representaba un riesgo para el régimen. El desprestigio y la denostación del rock resultaron en la cancelación de legítimas fuentes de trabajo para cientos de músicos profesionales, la virtual desaparición del rock mexicano de la radio y de los estudios de grabación y el fomento de una actitud acrítica de muchos jóvenes ante la represión cultural e ideológica oficial. Se propinaba así un golpe mortal a la creatividad y originalidad roquera del movimiento de La Onda Chicana. La censura retrasó en cuando menos una década el desarrollo del rock mexicano como expresión cultural.

Si hubiera que señalar al que mayor beneficio político obtuvo con la campaña de desprestigio del Festival, éste fue sin duda el Secretario Moya Palencia. Es difícil comprobar si Moya fue el cerebro detrás de la supuesta conjura. Pero ciertamente hay indicios que podrían sugerirlo al revisar fuentes hemerográficas y archivos oficiales.

La trascendencia de Avándaro. Como en todo fenómeno social, el contexto es determinante. No debemos perder de vista que Avándaro fue un movimiento de la contracultura juvenil mexicana que surgió en el marco de la filosofía hippie pacifista y opuesta al establishment, con una generación post-68 aún herida. La irreverencia juvenil era parte de esas actitudes. El rock mexicano atravesaba por una importante etapa de consolidación de una identidad propia y original manifestada a través de La Onda Chicana. Avándaro fue dos cosas al mismo tiempo: la cima de ese movimiento y el principio de su fin.

Su relevancia como expresión contracultural fue que sin intención política, Avándaro estremeció las estructuras del sistema. Constituyó la válvula de escape pacífica por donde salió disparado el descontento juvenil sobre el establishment. Siguiendo lo dicho por el historiador Eric Zolov, “fue la expresión mayor de un cuestionamiento largamente incubado, alimentado por una inquietud y una rabia crecientes contra la estructura patriarcal autoritaria de la sociedad mexicana”.

Avándaro se dio por casualidad y quizá en esa espontaneidad radica otro de sus significados. Los organizadores nunca pretendieron un festival de gran magnitud; el evento sencillamente los rebasó. En su naivité, nunca se imaginaron lo que resultaría.

El Festival demostró dos facetas de la condición humana que terminaron en una gran colisión: por un lado, la solidaridad, armonía y convivencia pacífica, y por el otro, el instinto de sobrevivencia política de intereses particulares a cualquier costo. Avándaro ofrece así un terreno fértil de análisis y reflexión para sociólogos, sicólogos sociales y politólogos. En particular, para los estudiosos de la comunicación, la campaña de difamación y manipulación en los medios debe ser un ejemplo de hasta dónde puede llegar el poder de los mass media cuando están subordinados al servicio de intereses gubernamentales.

Así, la versión oficial de Avándaro fue una mayúscula tergiversación de la realidad. Desafortunadamente, hasta donde se sabe, no sobrevivió a la censura ningún testimonio fílmico o fotográfico amplio y detallado que dé cuenta fidedigna de lo realmente sucedido. Ante esa ausencia, el testimonio más confiable que perdura es el de quienes estuvimos en Avándaro. Los ahí presentes podemos constatar que el festival fue una reunión maravillosa que a pesar del amplio número de asistentes, se desenvolvió en total armonía y solidaridad. No hubo enfrentamientos, riñas o heridos; se dio una gran convivencia y respeto entre diferentes clases socioeconómicas con espíritu de compartir todo desinteresadamente. Sí hubo consumo de mariguana y alcohol, pero ello no condujo nunca a un desbordamiento generalizado, caótico, agresivo y degenerado como se quiso hacer parecer. Sí hubo varios jóvenes que se despojaron de sus ropas, pero esto no llevó a un aquelarre de desnudos. La famosa “encuerada de Avándaro” fue un hecho espontáneo y emblemático de que los jóvenes estábamos ahí para despojarnos de nuestras inhibiciones[2]. Todos compartíamos la ebullición de la juventud y el gusto por escuchar nuestra música. Ése fue nuestro pecado ante los ojos oficiales.

Desde el punto de vista musical, a pesar de las fallas de audio durante el festival, en Avándaro se escucharon a las mejores agrupaciones de rock de la época. Fueron 11 grupos y bandas que se entregaron en música y alma por más de 12 horas ante 300 mil asistentes. Protagonistas que trascendieron y pertenecen a la historia y leyenda del rock mexicano.

El desarrollo del movimiento artístico-musical de La Onda Chicana estaba ya migrando de las composiciones en inglés hacia rolas con letras en español. Se demostraba así que el rock original en nuestro idioma era posible. Las excelentes composiciones de los grupos importantes de esa época atestiguan la calidad y originalidad del movimiento. Afortunadamente se preservan la mayoría de esas grabaciones. Si tan sólo en esa época las técnicas de grabación hubiesen contado con la tecnología avanzada posterior, imagínese la elevada calidad de esas aportaciones musicales. Y si adicionalmente hubiese habido la voluntad de no interferir en el desarrollo de ese movimiento e impulsarlo a través de adecuados apoyos comerciales y mercadotécnicos, la evolución del rock mexicano hubiese sido muy distinta.

Epílogo. Con Avándaro se selló un importante capítulo en la historia del rock nacional: su caída en el ostracismo y la atrofia de su desarrollo como expresión artística por muchos años. Al coartar un movimiento de rock propio, la consecuencia de Avándaro fue una regresión propiciada deliberadamente por el círculo gobernante que se atemorizó ante los alcances de una concentración masiva de jóvenes que podría fomentar una conciencia políticamente crítica hacia el régimen prevaleciente. Percibió que el rebeldismo de la contracultura rocanrolera atentaba contra los valores sociales establecidos, es decir, el establishment y las buenas costumbres de la tradicional familia mexicana. En consecuencia, el Estado mexicano de entonces, patriarcal y autoritario, reaccionó con actos de marcada represión para abatir esas expresiones y no perder el control sobre la juventud. Ello porque el rock hacía que los jóvenes se concentraran masivamente.

Después de Avándaro el rock huyó hacia la marginalidad y subterraneidad para sobrevivir bajo condiciones precarias en los llamados hoyos fonkys. Fue apenas en las décadas de los ochenta y noventa que se dio una gradual reinserción del rock en la vida cultural nacional.  Ello ha llevado a que en nuestros días gocemos de una expresión de rock mexicano que es aceptada, amplia, rica, de calidad musical y competitiva internacionalmente. Pero ello no hubiese sido posible sin la evolución previa, dolorosa y lenta, que se dio en los setenta. Ése fue el valioso legado que nos dejó la generación de La Onda Chicana.

Es de llamar la atención que hasta cierto punto, la respuesta represora gubernamental en contra del rock fue exitosa al no haber permitido consolidar en ninguna etapa el vínculo rock-contracultura-revolución. El rock siempre se asoció con lo contracultural, pero nunca logró el paso decisivo para integrarse con los movimientos y revueltas estudiantiles: ni en 1968, 1971, ni tampoco en las protestas estudiantiles posteriores de 1986 y 1999. A diferencia de otros países, los movimientos estudiantiles en México siempre han mantenido una relación distante con el rock.

Aunque ya pasaron 40 años, muchos asistentes se resisten a aceptar que estuvieron presentes. Es increíble que aún tengan clavado el estigma; consideran que fue una desviación propia de su juventud y muchos de ellos hoy empresarios exitosos o políticos, prefieren, con falso pudor, no reconocer que anduvieron entre lodo, mugrosos y olor a mota.

A cuatro décadas de distancia, el espíritu de Avándaro sigue vivo entre aquéllos que no nos avergonzamos de haber vivido esa extraordinaria saga socio-musical. En ese campo, no se ha vuelto a dar en nuestro país nada similar.

 

 

 

 

 

 

 

Federico Rubli. Investigador. Es autor de Estremécete y rueda: Loco por el rock & roll.


[1] Federico Rubli. Estremécete y rueda: Loco por el rock & roll, ed. Casa Veerkamp, México DF 2007.

[2] Por cierto, al analizar documentos de la Dirección Federal de Seguridad de esa época, encontré la verdadera identidad de esta mujer, pues por décadas se le atribuyó un nombre ficticio producto de una entrevista fabricada (véase el capítulo 20 de mi libro y el recuento que de ello que hace José Woldenberg “La encuerada de Avándaro”, Reforma, Sección editorial, 8 de septiembre de 2011).

 


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556 comentarios a “Avándaro 1971: A 40 Años de Woodstock en Valle de Bravo”


  1. S Isunza G

    Estoy de acyerdo, lo más destacado, para mi gusto fue la SOLARIDAD que se dio fue espontánea y sincera. Y sí nos acusaron de lo peor, pero aqui estamos nadie se fue al infierno por asistir.

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    • Antonio Pérez López

      Tenía 17 años cuando asistí al Festival, no corresponde en absoluto los comentarios de los medios en aquellos años, creo que les dio envidia lo bien que se portaron los chavos.

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  2. Enrique Montes G.

    Sí, aún hay muchos que recuerdan ese festival, como quien esto escribe, que por aquellos años cursaba el segundo año del bachillerato. Cierto, hacía poco que se había producido el llamado “Halconazo” en San Cosme, y tres años antes la sangre juvenil había corrido en Tlatelolco.
    Un lugar común: qué pronto se fueron 40 años. Y como Neruda: nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
    Dice Federico que él era un adolescente de 17 años, la misma edad que yo tenía.
    Gracias, Federico Rubli, por el recuerdo.

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  3. Javier Vázquez

    Una excelente referencia histórica para quienes en nuestra adolescencia vivimos (en mi caso a distancia) este evento musical-juvenil.
    Felicito a Federico Rubli y a los editores de la revista Nexos por este tipo de documentales bibliográficos.
    Gracias por evocar una época que alguna vez logró reunir en una sola voz a la juventud mexicana.

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  4. Arturo Lara

    Me da gusto leer este tipo de árticulos acerca del Festival de Avándaro, se siente que Federico Rubli estuvo ahí, la buena documentación y ponerlo tal cual, sin censura, con todo y “complo”, es de felicitación, la gente que estuvimos ahí no podemos hablar de que se fue la luz, del gran ausente, de los que faltaron, nosotros disfrutamos, como cada domingo, de la buena mú sica que nos comparieron esas chingonas bandas,que los fuimos a seguir hasta Avándaro, próximamente voy a presentar un documental llamado “Bajo el Cielo y frente a Dios” donde se abrió el micrófono a todos los periodistas, músicos y el entorno (inclyendo a “Los enanos marcianos” que hace referencia la revista Piedra Rodante”), que fueron censurados en su tiempo, donde también participa Federico Rublí, saludos y un abrazo, Arturo Lara

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  5. lupe D.C

    ese festival al pareser fue a toda madre como para marcar historia y la rola de alex lora q saco a respecto de la chava de avandaro esta de poca “ADORO EL TRI”

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  6. Victor Salazar Torres

    por favor. si alguien con conocimiento me puede ayudar. a cotizar un boleto original de dicho evento en el articulo. ya busque el portales de compra y venta pero no encontre una oferta de ese tipo, si alguin pudiera darme orientacion para ponerle precio a dicho boleto se lo agradecere mucho. saludos a todos.

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  7. acr

    Mas pronto de lo que se imaginan va ha surgir con toda la fuerza
    del universo un segundo gran festival en Avandaro “LA SEGUNDA NOCHE DE LOS HIPIES” AL GRITO DE AVAAANDAROOOOO!

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  8. Ricardo campos

    Yo sólo se que el three souls in my mind y el tri son lo mejor del rock “an” roll.

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  9. Raul Mario Oliveros

    Pienso que Avándaro fue un parte aguas en la historia de México, los jóvenes se comportarían diferente, la música sería otra y el gobierno, algo tuvo que cambiar.

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  10. guadalupe vera

    felicito por hacer este3 tipo de comentarios yo no estuve presente aun no nacia pero como segidor del rock se q fue algo padre y q me hubiera gustado estar ahi

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  11. Luis Edgardo

    Federico. Yo tuve el gusto de asistir al festival, gracias a que mi hermano que era 4 años más grande me llevó, aun cuando mis padres no supieron a donde ibamos. Llegamos desde el jueves, antes que incluso empezaran a pedir los boletos y acampamos con muchos que ya habían llegado. Antes de que empezara el festival, hubo algunos grupos y eventos que al momento no recuerdo quienes eran, pero hubo un grupo de jovenes (yo tenía 16) que hicieron una representación de la rockopera Tommy, original del grupo britanico The Who. No se si en tu libro lo incluyas, pero me parece que esa parte debería estar documentada. La noche que llegamos nos unimos a un grupo de hippies que estaban tratando de prender una fogata. Había tanta humedad que en verdad fue toda una proesa por parte de uno de ellos, ya que tardo horas soplando en las pequeñas brazas que lograba hasta que logró prenderla. Decía: “es que hay que soplarle en su corazoncito”. Todo era hermandad y si, nos robamos algunos elotes de las milpas cercanas, para asarlos. Felicidades por tener los tamaños para hablar mal de los políticos que cercenaron el Rock mexicano. Por cierto, Luis de Llano debe tener bastante información al respecto, puesto que fue de los que armaron el festival. Me gustaría saber que dice él al respecto. Te mando saludos.

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  12. Adriana

    nunca me entere de este festival ne hubiera encantado estar hay, y como dicen que no hubo peleas todo fue muy chido, no como ahora que el ROCK DIVIDE, en esa epoca unio a la juventud.

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  13. denisse

    ola… ya habia escuchado hablar de este gran festival, pero a mi me contarion la version equivocada, me dijeron cosas q no crei y q decidi buscar informacion acreca de esto.. ubiera sido genial haber asitido a ese festival…. q chido por los q si fueron… gracias por compartir tu experiencia por asi decirlo :) me gusto un buen

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  14. mauricio

    Wooing incredible este festival yo todavia no nacia pero me hubiera gustado estar hai yo tube una experience similar yo estube en Woodstock 94 pero mi pregunta es esta despues de los años y con mas libertad porque no se ha hecho otro festival en Mexico yo se q hay un vive Latino pero de ese concierto no hablo un festival que no sea commercial sino de un festival que se haga una vez y nadamas al aire libre qreo que ya es tiempo de dejar los recuerdos y hcer historia una vez mas en el t
    Rock mexicano y esperar que el tiempo hable que viva el rock en español.

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  15. Mara

    Tenía 18 años y con 3 de mis hermanos de 22, 20 y 16 años estábamos dispuestos a ir al Festival de Rock y Ruedas de Avándaro a como diera lugar, o sea con y sin permiso de nuestros padres y de aventón. Mi madre se opuso rotundamente pero mi padre, al vernos tan decididos a ir nos llevó en su coche. Él tenía 54 años y siempre fue una persona de mente abierta. El coche se quedó más o menos a un km. y de ahí caminamos hasta el festival. Unos chicos que vieron que mi papá nos acompañaba, nos invitaron a resguardarnos en su casa de campaña donde mi padre se quedó mientras hacíamos recorridos acercándonos al templete. Estoy segura que busqué y no vi a ningún otro padre con sus hijos. Nunca pensé que él festival tendría tal magnitud ni que se dieran cosas desagradables que no me tocó presenciar y de las que nos enteramos después por la prensa, sólo en el camino de regreso pudimos ver que en el lago algunos chicos nadaban desnudos. Hoy conservo ese gusto especial por aquella música y cuando la escucho sonrío y me acuerdo: Mi papá nos llevó al festival de Rock y Ruedas de Avándaro!

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  16. Juliantzin

    Qué buen detalle de tu papá,Mara; ¡qué detalle! Y raro que una niña de 18 estuviera asistiendo a ese festival ¡con sus tres hermanos varones! Genial.

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  17. jose leobardo

    yo naci y creci escuhando musica .yo tenia 16 años cuando el festival y me parecia como un campamento de boy scaut me gustaba la aventura y esa fue la mejor de mi vida .tengo 57 años y sigo siendo rokero 100% mis nietos tambien son rokeros

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  18. enrique arango

    yo tenía 14 años cuando se hizo el festival fuí con un tío el tenía 22 años en su moto llegamos el viernes vario grupos que iban a tocar se estaban echando un palomaso ya que el ya tenía algunos años asistiendo a la carrera de autos que se hacia cada año que en esa ocasión se suspendio por el festival se entero por la revista piedra rodante que por esa fecha se publicaba en la cual se anuncia el festival y los grupos que iban a tocar por lo que al saber que iba a ver música opto por llevarme algo que siempre le estare agradecido ya que fué una experiencia maravillosa y única que hasta la fecha me da mucho emoción recordarlo y que marco mi vida para oir rock de calidad ya que lo grupos de aquella época estaban muy adelantados musicalmente.

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  19. pilar camarena

    yo estuve en el festival éramos 8 psicólogas comisionadas por el gobernador Prof. Carlos Hank González y el objetivo era observar conductas positivas de los adolescentes. el reporte lo presentó el gobernador en diferentes foros de análisis. Fue una experiencia muy interesante.

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  20. outletnpbio

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  21. Alan Castillo

    Excelente nota, no cabe duda que México quedo retrasado culturalmente con todo esto, es evidente que en otros paises el rock evoluciono y va de la mano con la cultura general, aca tenemos a alejandra guzman y a moderato :/. Pero es bueno y reconfortante saber que en México se pudo y se puede hacer Rock. Vamos todavia!

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  22. rogelio briseno

    Los dug dugs originales eran de durango. Los dug dugs se foguearon y crecieron musicalmente en tijuana. Armando nava siempre busco sustitutos en tijuana, yo creo que el era el unico de durango, asi que si pueden ser de tijuana tambien.

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  23. Hugo Guadarrama

    Aun no nacia, pero mi hermano (qepd)tubo la gran oportunidad de asistir a ese Gran Festival, creci con esa musica, agradesco compartan sus experiencias y vivencias en este foro.
    saludos a todos, buens vibrss, paz y amor.

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  24. Esteban

    eSTEBAN 15 septiembre, 2014 at 11:49

    No estuvieron los mejores (que si lo eran) , sino para lo que alcanzó , faltaron Revolucion de Emiliano Zapata , Arbol , Toncho Pilatos , Al universo , Talon San Cosme , Brown Jenkin’ , Pop music team , La expedición , La inducción , … , Los hoyos funky NO NACIERON a raíz de Avándaro NO ! , (esa desinformación se ha querido volver verdad , pero no !! ) , YA EN LOS HOYOS FUNKIES nos avisaban , ya en esos lugares nos avisaban de que iba a haber un ‘concierto grande’ y que fuésemos juntando nuestro dinero para poder asistir !! , yo iba al salón ‘Mandrill’ (monumento de la Revolución) y al ‘5 de Mayo’ (Tlaltelolco) , OJALÁ PERVIVA ESTA PUNTUALIZACIÓN que no tiene connotaciones ni política ni comercial , sino C U L T U R A L . Gracias.

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