septiembre 7, 2011

Desayuno completo en Dublín

Escrito por la redacción (de vacaciones)

Me tropecé en el aeropuerto y ahí todo empezó mal. En las aerolíneas de descuento nadie se apiada de nadie. Me cobraron doble por no imprimir el pase de abordar, me hicieron comprar una bolsa de mano y me pusieron a redistribuir el peso de mis maletas. Me ordenaron imprimir el comprobante de mi vuelo de regreso. Me amedrentron diciendo que la autoridad migratoria irlandesa está implacable. Retrasaron la asignación de la puerta de salida de mi vuelo hasta el último momento. Cuando me di cuenta que tenía apenas unos minutos para abordar, corrí y me puse a hacer cola detrás de otros pasajeros. Era el vuelo a Berlín. Agotado y sin aliento, Berlín fue mi Waterloo. Un policía y una señorita eslovaca más tiesa que la columna de Wellington, me escoltaron a la salida por haber confundido Berlín con Dublín. Apechugué la humillación, compré otro boleto para más tarde y fui el primero en abordar. Para este momento, los gastos ya eran suficientes para haberme llevado a Calcutta y de regreso.

Pero llegado a mi destino, todo fue mejor. La autoridad migratoria me trató cual tlatoani en gran tour. La clave estuvo en informarles que iba a una boda. Todo fueron sonrisas y bromas.  Anoche terminé durmiendo en una casona vacía y señorial, el resto de los invitados llegarán después. Esta mañana me  lancé a caminar las calles a panza batiente. Quería desayunar como nunca. Acabé desayunando un full irish breakfast al estilo county Cavan, gigantesco, un ‘ataque al corazon en un solo plato’, siguiendo la receta del célebre ‘hard boiled egg cafe’. Tras la tragedia del día anterior, las magulladuras al ego y al bolsillo me las curaron con:

Seis lonjas de tocino, cinco salchichas, cuatro huevos, cinco rebanadas de moronga, cinco piezas de papas hash brown, dos puñados de papas fritas, tomates, champiñones, frijoles dulces y seis rebanadas de pan frito sopeadas en cuatro tazas de té.

Mientras escribo esto, ya llevo más de la mitad del desayuno. Aún me falta mucho y ya acabo de ver pasar a un hombre idéntico a Octavio Paz, seguido por una señorita idéntica a Claudia Schiffer tomada de la mano de la que según yo era Adela Micha. Pero vaya usted a saber. Asomarme al rio desde el café ya me da las nauseas del navegante montañés. En cuanto termine con esto, me debo una caminata larga, larga y digestiva.

Caminaré por las ruinas de la Irlanda del boom, la que ya se fue y que aún no amenaza con volver, aunque seguro lo hará. Caminaré alrededor de la obra negra  de lo que iba a ser el nuevo corporativo del Anglo-Irish Bank, antes de que quebrara y tuviera que ser rescatado. Voy a combatir la inflamación estomacal con las vistas de una economía desinflada. Después tomaré una siesta en la casona de St. Stephens Green. Así comenzaré la preparación mental, espiritual y física para librarala en la cena que ya se nos anunció. Antes de eso, sin embargo, le debo al novio unos tragos previos. Calculo que, para no ofender a los anfitriones, requiero engullir al menos 2 litros de murphys. Eso para abrir el apetito y encender el espiritu antes de cenar. Presiento que hoy en la noche el mismo San Patricio se me va a revelar envuelto en cadenas de chorizo verde y, presiento tambien, que mi buen nombre amenecera con una muesca mas en su haber.


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562 comentarios a “Desayuno completo en Dublín”


  1. Claudia Guerrero
    Twitter: clausgr

    vaya… pues… la anécdota de confundir Berlín y Dublín es genial jejeje

    y solo me queda una duda, ¿es muy común escribir lonjas de tocino? yo soy fan del tocino… solo que… son rebanadas, según yo, claro…

    ¿lonjas? solo conozco tiendas, Lonja Mercantil La Hacienda por ejemplo…

    ¡ah! bailas en la boda y disfruta el resto del viaje…


  2. Maxine

    Haz de haber volado en Ryan Air, que tiene fama de ser la linea de más bajo costo en Europa pero que sigue la estrategia de todo cobrarlo aparte y al final te acaba saliendo más caro.