agosto 12, 2011

Exótica: grandes días de cineteca con Leonard Cohen

Escrito por Manlio Gutiérrez* http://celtamanlio.wordpress.com/

Leonard Cohen nació en 1934 en Montreal, Canadá. En 1956, es decir, cuando andaba por los 22 años, publicó su primer libro de poesía. Después vinieron otros poemarios y un par de novelas. En 1967 se instaló en Nueva York, se hizo amigo de Andy Warhol y, según cuenta la leyenda, este último lo convenció de que no iba a llegar a ningún lado con la literatura y de que mejor le pusiera música a sus poemas. En ese momento, empezó la carrera musical de este señor con voz en extremo grave y profunda que hoy es un icono de la clavadez . Entre 1967 y 1984 publicó 7 discos, que incluyen algunos éxitos importantes como Suzzane o Chelsea Hotel y, finalmente, en 1988 editó I’m Your Man.

En 1994 yo no sabía nada de esto. Yo no conocía a Leonard Cohen, a pesar de que muchos de mis amigos sí lo conocían ya, y nunca había escuchado ninguna de sus canciones. Yo no sabía que en esos días Cohen se estaba recluyendo en un monasterio para convertirse en un monje budista. Eso fue hasta después de la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional de ese año.

Esto necesita su explicación aparte. Hoy la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca sigue existiendo, pero ya no es el fenómeno que era en aquellos días. Para empezar, la muestra solo pasaba por un circuito muy pequeño de cines (la propia Cineteca Nacional, las Salas del Centro Cultural Universitario de la UNAM, y algunas otras salas); en segundo lugar, la selección de películas siempre era muy atinada y le permitía a uno darse una buena idea de cómo andaban las cosas en el cine mundial; en tercer lugar, siempre se encontraba uno a alguien igual de pretencioso en la fila para entrar. Esto significaba que uno entraba a una verdadera fiesta del cine. La cosa se convertía en un ritual. Uno de los amigos se ofrecía a comprar los boletos muy temprano en la Cineteca, otros llegaban a hacer la fila interminable una hora antes de la película y al final se sentaba uno a tomar café y a fumar y a platicar de la peli en el patiecito central, sobre las baldosas con los nombres de películas y actores mexicanos, o en el estacionamiento. Ah, debo decir que era grandes días.

La muestra de 1994 fue, por muchas razones, icónica en mi vida. Fue la primera a la que asistí casi completa y ahí descubrí muchas películas que me cambiaron la forma de ver el cine: Tres Colores Azul, de Kristof Kieslowski; Arizona Dream, de Emir Kusturica; Short Cuts, de Robert Altman; Raining Stones, de Ken Loach y Germinal, de Claude Berri. Por mencionar algunas. Entre esas películas estaba Exotica, del director canadiense Atom Egoyan. Como todas las películas de Egoyan, con la serie de imagenes crudas viene una historia que tiene algún toque de romanticismo, pero que tiene que ver más con la sordidez y algunos extremos que los humanos somos capaces de alcanzar. Sólo les voy a comentar un aspecto básico de la trama por si alguien no la ha visto y la quiere ver: un tipo asiste con regularidad a un club de striptease y paga para que siempre le baile la misma muchacha. En una de las escenas, la vemos bailar al compás de Everybody Knows, de Leonard Cohen mientras se despoja de sus ropas de colegiala (sí, a pesar de la sordidez, muchos soñamos con esa escena por mucho tiempo).

Ahí fue cuando descubrí a Leonard Cohen. La obsesión con esa escena me hizo buscar el soundtrack y el poder de la canción me hizo llegar al disco completo un par de años después. Han escuchado Everybody Knows? Es triste, es fuerte, es juguetona y al mismo tiempo te hace sentir que pues en realidad todo vale para pura madre y no tiene mucho sentido hacer nada. Sólo dos perlas de la letra:

“Everybody knows the war is over

Everybody knows the good guys lost

Everybody knows the fight was fixed

The poor stay poor, the rich get rich”

o

“Everybody knows that the boat is leaking

Everybody knows that the captain lied

Everybody have got this broken feeling

Like their father or their dog just died”

Sin embargo, a pesar de pasar un buen rato escuchando lo espantosa que es la vida y tal, uno no sólo no tiene ganas de suicidarse, sino que no puede dejar de oír la canción e incluso, de sentirse bien al hacerlo y al cantarla. Catarsis, creo que le llaman.

El disco completo es muy bueno, a pesar de los sintetizadores que de alguna forma han hecho que siempre suene viejo. Entre otras joyas, trae esta canción que se llama Take this Waltz cuya letra está basada en un poema de García Lorca (de hecho, la hija de Leonard Cohen se llama Lorca) y First We Take Manhattan, en la que habla de esta especie de vengador desencantado que viene a apoderarse a madrazos, primero de Manhattan y luego de Berlín.

Pero el lugar de honor lo ocupa, sin lugar a dudas, la canción que le da nombre al disco. Esencialmente, presenciamos el statmenent de un hombre dispuesto a ser un hombre, diciéndole a su mujer algo así como “esto es lo que soy y lo que soy es justamente lo que tú quieres y necesitas. ¿Qué quieres, que te acompañe? Te acompaño. ¿Que desaparezca? Desparezco” (y que al mismo tiempo está aceptando su fragilidad y cuán patético puede uno llegar a ser). Todo en un ambiente como de cabaret o bar de barrio bajo, que huele a sudor, a whiskey y a tabaco. Todos deberíamos escuchar esta canción con alguna regularidad y recordarnos de qué va todo esto de ser hombre y ser mujer.

Los dejo con “Everybody Knows” en un video que hizo algún fan de Atom Egoyan con escenas de Exotica y con I’m your Man en vivo, hace un par de años.

Imagen de previsualización de YouTube

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@celtamanlio

* El autor, Manlio Gutiérrez, con espíritu clavado y escuchando a su adolescente inetrior, ha decidido hacer públicas sus relaciones y obsesiones con los 48 discos y 2 bonus tracks que lo formaron y deformaron. Este es un post que se explica como “un pedacito de historia personal que derivó del cine en un amor profundo hacia una de las voces más poéticas de la historia del rock pop”. Si les gusta lo que leyeron, pueden seguir la noble gesta musical y de autoexploración del autor acá en su blog.


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2 comentarios a “Exótica: grandes días de cineteca con Leonard Cohen”


  1. Dolores Olavo

    Hola felicitaciones por el artículo. Yo también amo a Leonard Cohen, desde la exhibición de Exótica, me pasaba algo super ridículo, luego pasaba por algún lugar y trataba de averiguar quien cantaba, bueno, en esa época era super jovensita, pues lo que no ves o tomas a la primera, no pasa nada, dice uno ya en otro momento, hasta que averigüé y pedí de regalo de cumpleaños su disco. Pdt. Tienes talento para escribir, me trasladaste a esas épocas.